Lo que aca encontras
miércoles, 29 de octubre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
domingo, 26 de octubre de 2008
sábado, 25 de octubre de 2008
jueves, 23 de octubre de 2008
Ernesto, el electricista
Una vida de joven normal y virgen llevaba hasta el momento. Un día se rompe la heladera, y mi viejo llama a un electricista. Para colmo el bien joven. Aquel día que fue a arreglar el aparato mis padres salieron para visitar unos amigos y me encargaron que lo vigile.
El Pancho llega a la casa, pregunta por la familia y yo ya de entrada le miro a los ojos y luego bajo observándoles las piernas, diciéndole que aquí era la casa. Vestido con una musculosa verde y pantalones cortos, morocho, bien formado y marcado, de 22 años. Lo hago pasar y empieza a ver la heladera y me dice algunas tonteras. Mientras se fijaba yo le miraba las piernas, bien marcadas y con poco vello, que me excitaba más.
A la larga él comenzó a darse cuenta que lo miraba, y me hablaba y preguntaba cosas de la vida, si tenía novia, como me iba en los estudios, hasta que llegó a preguntarme si tuve relaciones con alguien, y claro en ese momento le dije que no, que era virgen, y él me sonrió. Al rato se pone a descansar y le di algo de beber por que tenía sed, en eso, recuerdo que había un lamparilla rota y también algunos alambres sueltos en la pieza del sótano, y le pedí si se podía fijar.
Fuimos allí y me subí a una silla y me estiré para tocar la lámpara y mostrarle porque no podía sacarla, en eso, como la remera era corta, se me vio todo el abdomen y me di cuenta que él se fijaba en mí. Luego subió él, vio que estaba roto el cable y le dije que buscara en unas cajas de ahí, que encontraría repuestos. Me fui a prender el aire acondicionado y cuando regreso veo que abrió una caja equivocada. Jaja, mi hermano mayor, que estaba estudiando en Córdoba, había escondido revistas pornos gay allí. Veo que las estaba viendo y le pido disculpa, él dijo que no me preocupe. Yo le veía medio excitado y transpirando un poco, que más me excitaba a mí verlo así.
Me siento, como decir medio acostado, en un sillón que había, a leer una revista de autos tranquilo y ya fresquito por el aire acondicionado. De repente me doy cuenta que se sentó al lado de mis pies y empezó a conversarme, seguimos la charla y lo noté que me miraba las piernas, en aquel entonces estaba con remera y short. De reojo también yo le miraba los pechos, que los tenía bien marcados.
Cuando volvimos a tocar el tema de su pareja me contó que le había dejado hace unas semanas. Miro el techo y estiro los brazos y siento que me tocó las piernas, yo lo miraba, en cierta medida yo busqué ese momento.
Además me veía el paquete, ¡La tenía ree parada, siii! Me senté a su lado y le empecé a tocar el cuerpo y le saqué la remera; él me tocaba las piernas hasta llegar a mi pija, me sacó el short y el slip y me agarró fuerte el pene y me masturbaba, luego me sacó la remera y yo lo desvestí, tomé su enorme verga y le di un beso, se la llené de saliva…
Él me abrió de piernas y sin dudar me la enterró lentamente, tenía forma de banana, y eso me producía más dolor, yo seguía gimiendo, y en un momento que todo parecía estar tranquilo, hizo fuerza y penetró todo lo que faltaba, di un grito despacio como de dolor y placer a la vez. Empezó a sacarla e introducirla despacio, pero luego aceleró y llegó a un estado uniforme. Estaba totalmente excitado. Él me besaba y me tocaba la verga que la tenía re dura.
Al rato me puso en otra pose, de 4, que es una de las que más me gustan ahora, y de a poco me la metía hasta el fondo, y sentía como me entraba y salía, así por tiempo largo. Él me pajeaba y también me agarraba de la cintura. Jamás había pensado, que tan bueno era el sexo entre varones. Yo me había entregado por completo a Ernesto, y él se sacaba las ganas conmigo, porque ya no tenía pareja. Me decía que ya le venía el espasmo, y me preguntó que si quería que acabara dentro de mí o fuera, quería probar, y le dije que terminara adentro. ¡Aaay papá!
Sentí luego algo calentito, era toda su leche dentro de mi cola, y él la sacó, se me acercó a la cara y yo la empecé a mamar de nuevo, sentía el aroma a semen, ¡mm que rico! Hasta dejarlo bien limpito. Yo seguía bien excitado y él me tiró al sillón boca arriba y me pajeaba hasta que terminé en su pecho con toda mi leche blanca.
Lo invité a que nos bañáramos para sacarnos la transpiración, y después terminó por fin, de arreglar la heladera, jaja. Así terminé de ser virgen de cola, y actualmente nos vemos de vez en cuando con Ernesto para juntarnos y sentir su hermosa pija dentro de mí.
Autor: Felipe
El Pancho llega a la casa, pregunta por la familia y yo ya de entrada le miro a los ojos y luego bajo observándoles las piernas, diciéndole que aquí era la casa. Vestido con una musculosa verde y pantalones cortos, morocho, bien formado y marcado, de 22 años. Lo hago pasar y empieza a ver la heladera y me dice algunas tonteras. Mientras se fijaba yo le miraba las piernas, bien marcadas y con poco vello, que me excitaba más.
A la larga él comenzó a darse cuenta que lo miraba, y me hablaba y preguntaba cosas de la vida, si tenía novia, como me iba en los estudios, hasta que llegó a preguntarme si tuve relaciones con alguien, y claro en ese momento le dije que no, que era virgen, y él me sonrió. Al rato se pone a descansar y le di algo de beber por que tenía sed, en eso, recuerdo que había un lamparilla rota y también algunos alambres sueltos en la pieza del sótano, y le pedí si se podía fijar.
Fuimos allí y me subí a una silla y me estiré para tocar la lámpara y mostrarle porque no podía sacarla, en eso, como la remera era corta, se me vio todo el abdomen y me di cuenta que él se fijaba en mí. Luego subió él, vio que estaba roto el cable y le dije que buscara en unas cajas de ahí, que encontraría repuestos. Me fui a prender el aire acondicionado y cuando regreso veo que abrió una caja equivocada. Jaja, mi hermano mayor, que estaba estudiando en Córdoba, había escondido revistas pornos gay allí. Veo que las estaba viendo y le pido disculpa, él dijo que no me preocupe. Yo le veía medio excitado y transpirando un poco, que más me excitaba a mí verlo así.
Me siento, como decir medio acostado, en un sillón que había, a leer una revista de autos tranquilo y ya fresquito por el aire acondicionado. De repente me doy cuenta que se sentó al lado de mis pies y empezó a conversarme, seguimos la charla y lo noté que me miraba las piernas, en aquel entonces estaba con remera y short. De reojo también yo le miraba los pechos, que los tenía bien marcados.
Cuando volvimos a tocar el tema de su pareja me contó que le había dejado hace unas semanas. Miro el techo y estiro los brazos y siento que me tocó las piernas, yo lo miraba, en cierta medida yo busqué ese momento.
Además me veía el paquete, ¡La tenía ree parada, siii! Me senté a su lado y le empecé a tocar el cuerpo y le saqué la remera; él me tocaba las piernas hasta llegar a mi pija, me sacó el short y el slip y me agarró fuerte el pene y me masturbaba, luego me sacó la remera y yo lo desvestí, tomé su enorme verga y le di un beso, se la llené de saliva…
Él me abrió de piernas y sin dudar me la enterró lentamente, tenía forma de banana, y eso me producía más dolor, yo seguía gimiendo, y en un momento que todo parecía estar tranquilo, hizo fuerza y penetró todo lo que faltaba, di un grito despacio como de dolor y placer a la vez. Empezó a sacarla e introducirla despacio, pero luego aceleró y llegó a un estado uniforme. Estaba totalmente excitado. Él me besaba y me tocaba la verga que la tenía re dura.
Al rato me puso en otra pose, de 4, que es una de las que más me gustan ahora, y de a poco me la metía hasta el fondo, y sentía como me entraba y salía, así por tiempo largo. Él me pajeaba y también me agarraba de la cintura. Jamás había pensado, que tan bueno era el sexo entre varones. Yo me había entregado por completo a Ernesto, y él se sacaba las ganas conmigo, porque ya no tenía pareja. Me decía que ya le venía el espasmo, y me preguntó que si quería que acabara dentro de mí o fuera, quería probar, y le dije que terminara adentro. ¡Aaay papá!
Sentí luego algo calentito, era toda su leche dentro de mi cola, y él la sacó, se me acercó a la cara y yo la empecé a mamar de nuevo, sentía el aroma a semen, ¡mm que rico! Hasta dejarlo bien limpito. Yo seguía bien excitado y él me tiró al sillón boca arriba y me pajeaba hasta que terminé en su pecho con toda mi leche blanca.
Lo invité a que nos bañáramos para sacarnos la transpiración, y después terminó por fin, de arreglar la heladera, jaja. Así terminé de ser virgen de cola, y actualmente nos vemos de vez en cuando con Ernesto para juntarnos y sentir su hermosa pija dentro de mí.
Autor: Felipe
miércoles, 22 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
sábado, 18 de octubre de 2008
viernes, 17 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
Los primos se divierten
Como cualquier día del año, la cercanía a la Pampa desataba un frío incesante en los pobladores de la comarca gaucha. Al otro extremo de la costa sur, que colinda con el mar abierto de la América sureña, el ambiente helado era más intenso. Numerosas oleadas de calor comenzaron a ventilarse. Sin embargo, la llegada del otoño precipitó a tierra la posibilidad de poseer una cálida temporada.
Buenos Aires era el lugar de encuentro de nuestros personajes. Ataviados con ropajes gruesos en lana y gabardina, Dany y Marcelo, dos primos enteramente gays, pero con temor a que el resto de sus familiares lo supiera, mantenían en secreto su amorío. Cualquier fecha propicia para su encuentro terminaba con un revolcón de cama.
Las afanosas citas hacían que sus corazones latieran hasta más no poder, pues, era un desafío el hecho de que encontrasen juntos a los primos del alma, que tanto se querían, que demostraban ser los machos de la casa, pero que bajo las frazadas, eran dos seres dispuestos a tener sexo hasta el cese de sus fantasías.
Los años transcurrían y el inclemente fresco templado cobijaba los pueblos cercanos a la costa con más intensidad cada vez, y lo mismo ocurría con Dany, su ocurrencia de querer mostrar sus habilidades hacia su pareja, que por cierto se trataba de su primo Marcelo, lo condujeron a experimentar nuevas rutinas, nuevas posiciones, nuevos encuentros.
Marcelo era unido con Dany, pibes, jugaban juntos, dormían juntos, se amaban. Aunque el sentimiento se acrecentaba en ellos, quería a alguien más, por ello hubo la necesidad de aderezar su relación. Entre pasillos de la Universidad corría la voz acerca de un chico de provincia. Se trataba de Alejandro, un apuesto chaval de menor edad que Marcelo y Dany, nuevo en aquel apartado lugar del hemisferio sur, del cual también se rumoraba que tenía tendencias homosexuales.
Al conocer la novedad, los primos decidieron hacer una jugada tentadora. Quizá éste sería el encuentro, el componente que hacía falta, para que la relación de los primos gays resurgiera, y así fue. Cuando hubo la oportunidad, el trío tropezó sin querer en la venta de comida del campus universitario. Hubo un intenso cruce entre las miradas de los primos y el ahora desconocido, Alejandro.
Se extendieron las manos para ayudarse a levantar.
- Mucho gusto, me llamo Alejandro. - Ahh, pibe, soy Dany, y él Marcelo. - Ahh, un placer. - ¿Qué? ¿Sos nuevo por acá? - Sí, vengo de provincia, y casi no conozco a nadie.
Las palabras parecían ser las más indicadas para los oídos tanto de Dany como de Marcelo. Al conocer la inocencia de su presa, decidieron invitarle unas cervezas. Inicialmente no le agradó la idea, pero luego de convencerlo con una tertulia muy fluida, Alejandro aceptó ir a su aposento. El pueblo casi solitario, que sólo contaba con una población inferior a los mil habitantes, se nubló temprano.
La templada noche se vestía de gala para lo que se venía. Y es que pasada una semana de la propuesta hecha al joven provinciano, tocó el día de beber hasta el amanecer y perpetrar los ávidos intereses carnales, que en el trasfondo de la situación, lo que buscaban era que ambos embistiesen al pibe de 19 años con sus mástiles erectos.
Tanto Dany como Marcelo, cuidaban la casa de su tía Hortensia. Todo se encaminaba a actuar sin mordaza, mucho menos inhibiciones. Perfumados y con el refrigerador atiborrado de cervezas, y las cajetillas provistas de cigarrillos para dos días, esperaron a su invitado. En quince minutos llegó, saludó, y tomaron la primera ronda de bebidas espirituosas.
El estado de ebriedad los condujo directo a la cama del cuarto principal. Una vez allí se desnudaron y empezaron a mamarse las pollas unos con otros. Un momento intensamente no apto para cardíacos.
Ahora la posición mostraba a ambos primos sometiendo a Alejandro: uno chupaba su pene y el otro pasaba la salivosa lengua por su virgen ano, que estaba bien rasurado y con olor a crema perfumada.
La escena parecía sacada de una película porno, pero no era así. La sensación que sentían era de deseo, de una corrida prolongada. Desesperados los jóvenes se besaron con lujuria por todos sus cuerpos, desde los dedos de los pies, pasando por las piernas y terminando con pechos, labios y cuello. La mamada de culo era con la que más corcoveaban. Hasta que llegó el momento de ensartar por el recto a Alejandro.
Dany fue el primero en introducir su verga de 24 centímetros. Momentos de dolor afligieron al virgen provinciano por minutos, pero con el vaivén de su pene dentro de su culo, el fruto del dolor se convertía en delicia para su esfínter anal.
Se estremecía de gusto, así que en poco tiempo Marcelo también con su pene más disimulado, penetró al mozo una y otra vez hasta acabarle en semen sus adentros. Por otro lado Alejandro introducía hasta la garganta la verga de Dany.
Desesperado, Alejandro retiró el líquido blancuzco que ahora inundaba su recto, e hizo la cola a Dany, quien no vaciló en clavarlo y romperle de un solo tirón. Sangró levemente, aún así siguió con el divino movimiento que lo embargaba de placer. Tardó veinte minutos en venirse en el culo de Alejandro.
Quedaron extenuados de tanto sexo, aunque faltaba algo, al ver que ninguno de nuestros audaces primos pajeó a Alejandro, éste los hizo voltear, ellos no tuvieron otra alternativa que poner sus colas para que fuesen penetrados. Primero montó a Marcelo por tener más pomposas sus nalgas.
Eran duras, sin vellos, y un ano compacto. Mientras lo hacía, los primos gays se besaban apasionadamente, al punto de que uno de ellos olvidó que lo ensartaban.
Luego metió su mástil en el enorme culo de Dany, que pese a no tener unas culatas portentosas, ofrecía más elasticidad en cada embestida, con todo y lo flaco que era, se amoldaba mejor a la posición de Alejandro como ademán de seguridad y entrega. Hasta el momento en que acabó en las bocas de nuestros personajes.
Fueron dos largas, pero satisfactorias horas que los primos gay emplearon para pervertir al nuevo integrante de la relación, o por lo menos a quien se convertiría en su amante secreto en lo sucesivo.
Durmieron hasta despuntar el alba, luego en la mañana el trío se bañó junto, tuvieron su segunda y más entregada relación sexual en la ducha, y al terminar, se vistieron con sus atuendos contra el frío.
Su despedida fue, si se quiere, la más envidiable, todos con sus huevos parados y con un estirón de lengua propio de los recién casados en la iglesia. ¡Qué delicia!
Por supuesto, los primos lo volvieron a citar. Esa misma noche… ¿Te gustaría acompañarlos?
Autor: El Nene
Buenos Aires era el lugar de encuentro de nuestros personajes. Ataviados con ropajes gruesos en lana y gabardina, Dany y Marcelo, dos primos enteramente gays, pero con temor a que el resto de sus familiares lo supiera, mantenían en secreto su amorío. Cualquier fecha propicia para su encuentro terminaba con un revolcón de cama.
Las afanosas citas hacían que sus corazones latieran hasta más no poder, pues, era un desafío el hecho de que encontrasen juntos a los primos del alma, que tanto se querían, que demostraban ser los machos de la casa, pero que bajo las frazadas, eran dos seres dispuestos a tener sexo hasta el cese de sus fantasías.
Los años transcurrían y el inclemente fresco templado cobijaba los pueblos cercanos a la costa con más intensidad cada vez, y lo mismo ocurría con Dany, su ocurrencia de querer mostrar sus habilidades hacia su pareja, que por cierto se trataba de su primo Marcelo, lo condujeron a experimentar nuevas rutinas, nuevas posiciones, nuevos encuentros.
Marcelo era unido con Dany, pibes, jugaban juntos, dormían juntos, se amaban. Aunque el sentimiento se acrecentaba en ellos, quería a alguien más, por ello hubo la necesidad de aderezar su relación. Entre pasillos de la Universidad corría la voz acerca de un chico de provincia. Se trataba de Alejandro, un apuesto chaval de menor edad que Marcelo y Dany, nuevo en aquel apartado lugar del hemisferio sur, del cual también se rumoraba que tenía tendencias homosexuales.
Al conocer la novedad, los primos decidieron hacer una jugada tentadora. Quizá éste sería el encuentro, el componente que hacía falta, para que la relación de los primos gays resurgiera, y así fue. Cuando hubo la oportunidad, el trío tropezó sin querer en la venta de comida del campus universitario. Hubo un intenso cruce entre las miradas de los primos y el ahora desconocido, Alejandro.
Se extendieron las manos para ayudarse a levantar.
- Mucho gusto, me llamo Alejandro. - Ahh, pibe, soy Dany, y él Marcelo. - Ahh, un placer. - ¿Qué? ¿Sos nuevo por acá? - Sí, vengo de provincia, y casi no conozco a nadie.
Las palabras parecían ser las más indicadas para los oídos tanto de Dany como de Marcelo. Al conocer la inocencia de su presa, decidieron invitarle unas cervezas. Inicialmente no le agradó la idea, pero luego de convencerlo con una tertulia muy fluida, Alejandro aceptó ir a su aposento. El pueblo casi solitario, que sólo contaba con una población inferior a los mil habitantes, se nubló temprano.
La templada noche se vestía de gala para lo que se venía. Y es que pasada una semana de la propuesta hecha al joven provinciano, tocó el día de beber hasta el amanecer y perpetrar los ávidos intereses carnales, que en el trasfondo de la situación, lo que buscaban era que ambos embistiesen al pibe de 19 años con sus mástiles erectos.
Tanto Dany como Marcelo, cuidaban la casa de su tía Hortensia. Todo se encaminaba a actuar sin mordaza, mucho menos inhibiciones. Perfumados y con el refrigerador atiborrado de cervezas, y las cajetillas provistas de cigarrillos para dos días, esperaron a su invitado. En quince minutos llegó, saludó, y tomaron la primera ronda de bebidas espirituosas.
El estado de ebriedad los condujo directo a la cama del cuarto principal. Una vez allí se desnudaron y empezaron a mamarse las pollas unos con otros. Un momento intensamente no apto para cardíacos.
Ahora la posición mostraba a ambos primos sometiendo a Alejandro: uno chupaba su pene y el otro pasaba la salivosa lengua por su virgen ano, que estaba bien rasurado y con olor a crema perfumada.
La escena parecía sacada de una película porno, pero no era así. La sensación que sentían era de deseo, de una corrida prolongada. Desesperados los jóvenes se besaron con lujuria por todos sus cuerpos, desde los dedos de los pies, pasando por las piernas y terminando con pechos, labios y cuello. La mamada de culo era con la que más corcoveaban. Hasta que llegó el momento de ensartar por el recto a Alejandro.
Dany fue el primero en introducir su verga de 24 centímetros. Momentos de dolor afligieron al virgen provinciano por minutos, pero con el vaivén de su pene dentro de su culo, el fruto del dolor se convertía en delicia para su esfínter anal.
Se estremecía de gusto, así que en poco tiempo Marcelo también con su pene más disimulado, penetró al mozo una y otra vez hasta acabarle en semen sus adentros. Por otro lado Alejandro introducía hasta la garganta la verga de Dany.
Desesperado, Alejandro retiró el líquido blancuzco que ahora inundaba su recto, e hizo la cola a Dany, quien no vaciló en clavarlo y romperle de un solo tirón. Sangró levemente, aún así siguió con el divino movimiento que lo embargaba de placer. Tardó veinte minutos en venirse en el culo de Alejandro.
Quedaron extenuados de tanto sexo, aunque faltaba algo, al ver que ninguno de nuestros audaces primos pajeó a Alejandro, éste los hizo voltear, ellos no tuvieron otra alternativa que poner sus colas para que fuesen penetrados. Primero montó a Marcelo por tener más pomposas sus nalgas.
Eran duras, sin vellos, y un ano compacto. Mientras lo hacía, los primos gays se besaban apasionadamente, al punto de que uno de ellos olvidó que lo ensartaban.
Luego metió su mástil en el enorme culo de Dany, que pese a no tener unas culatas portentosas, ofrecía más elasticidad en cada embestida, con todo y lo flaco que era, se amoldaba mejor a la posición de Alejandro como ademán de seguridad y entrega. Hasta el momento en que acabó en las bocas de nuestros personajes.
Fueron dos largas, pero satisfactorias horas que los primos gay emplearon para pervertir al nuevo integrante de la relación, o por lo menos a quien se convertiría en su amante secreto en lo sucesivo.
Durmieron hasta despuntar el alba, luego en la mañana el trío se bañó junto, tuvieron su segunda y más entregada relación sexual en la ducha, y al terminar, se vistieron con sus atuendos contra el frío.
Su despedida fue, si se quiere, la más envidiable, todos con sus huevos parados y con un estirón de lengua propio de los recién casados en la iglesia. ¡Qué delicia!
Por supuesto, los primos lo volvieron a citar. Esa misma noche… ¿Te gustaría acompañarlos?
Autor: El Nene
viernes, 10 de octubre de 2008
Ensartado en penumbras
Esta historia es 100% real y ocurrió en Argentina un sábado a la tarde, aburrido, metido en el chat. Me llega un privado de un tal Daniel que me dice: ” ¿Te va una historia con un hombre?” sorprendido pensé, me lo mandó un amigo a este jajaja, porque yo he tenido muchas fantasías bisexuales.
Haciéndome el boludo pero liberado, le sigo la corriente y el pibe (28 o 29 años) me cuenta sus temores, dudas, miedos, iguales a los míos, virgen también igual que yo, me dice las estadísticas que el lleva más o menos del chat y que por lo menos el 70% de los hombres con los que ha conversado, ha tenido, quiere, quisiera, o piensa tener alguna historia homosexual (o bisexual que tranquiliza más las conciencias) el pibe es soltero y está de novio con una minita, normalito, me manda su foto (nada del otro mundo )y desesperadamente quiere conocerme(se nota que estaba muy caliente, solo y bastante decidido y lanzado) me apura más y me dice venite vivo solo.-
¡Como se me para ahora de acordarme se me paró en ese momento! el pibe estaba a dos o tres cuadras de donde estaba yo (él no lo sabía ) pero le dije que no podía en ese momento, estaba cagado en las patas (muy asustado) pero con muchas ganitas de probar, lo que había fantaseado tantas veces, y no me animaba a reconocerlo ni ante mi conciencia le di largas al asunto y me mandó otra foto suya y miró la mía y el pibe se embaló, se entusiasmó más me dio su celular, cuando me iba a mi casa esa noche lo llamé desde una cabina telefónica, me dio el numero de teléfono fijo y me pidió que lo llamara por ese para hablar más tranquilos, la charla estuvo llena de sutilezas, indirectas y ganas contenidas de los dos risas nerviosas, urgencias y él casi me rogaba que lo fuera a ver, aunque sean cinco minutos.
Él estaba recaliente y yo también pero le hice entender que mejor y para nuestra primera vez era tener tiempo suficiente y entonces quedamos de acuerdo para el lunes a la mañana, en su casa a eso de las 9.00 am.
Esa noche no dormí de los nervios, me desperté, me levanté y empecé a prepararme, me duché como todos los días pero también me lavé bien el culo y con la ducha portátil, sacando la flor. Me hice al menos tres enemas hasta que salía el agua limpia para evitar sorpresas desagradables, desayuné livianito, un cortado y dos tostaditas y salí caminando hacia su casa.
Esa noche hubo una tormenta terrible en la ciudad y la energía eléctrica estaba cortada en varios lugares, el asunto es que, en menos de 15 minutos llegué a la puerta de su casa, y él justo venía por el pasillo a abrirme la puerta, vive en un 4* piso y el ascensor no andaba, nos saludamos y me pide disculpas por la falta de corriente (como si fuera culpa de él cuantas culpas al pedo no?) subimos los cuatro pisos, él adelante, yo lo miraba de atrás y hablábamos pelotudeces intrascendentes como del tiempo y esas boludeces, entramos a su dpto., un 3 ambientes con dependencias, lindo lugar… me llamaron la atención un par de velas artesanales encendidas en el living al lado de dos pocillos vacíos que nos esperaban en la mesa.
El dpto en penumbras…solo con la luz natural de las persianas entreabiertas y la luz de un día nublado en un dpto interno (muy poca luz) pasamos por la cocina me mostró el baño de servicio un dormitorio y con mirada cómplice me dice, vení te muestro ” el dormitorio” entramos, nos miramos nos paramos al pie de la cama matrimonial, y solo nos acariciamos la cintura muy tímidamente con deseos ambos pero también sin ninguna experiencia en acariciar a un hombre al menos yo, entonces metí mi mano por debajo de su buzo muy suavemente y le dije mirándole a los ojos …. “anda a apagar la pava” (que había puesto sobre el fuego para hacer café) ” a buen entendedor”
Me obedeció y en un segundo lo tenía delante mío acariciándome el pecho y pegándose contra mi, me desprendió la camisa y se lanzó sobre mi pezón derecho, yo bajé mis manos hacia su bragueta, lo acaricié por fuera, bajé su cierre con la izquierda y metí mi mano derecha entre sus piernas, me encontré una verga que mentalmente medí como chica o normal, caliente y durísima, pero muy suave, la acaricié, su piel se deslizaba muy fácilmente, él seguía pegado a mis pezones, me daba una sensación rara, nunca antes sentida de esa manera me los chupaba con fuerza, me gustó y sus manos ya exploraban mi entre pierna, él es al menos 15cm más bajo que yo, en mi mente pasaban mil imágenes y promesas de placeres que nunca antes yo había sentido, como acariciar una verga que no fuera la mía (me alivió muchísimo sentir el tamaño normal de su pija y me alegraba y traía recuerdos lindos(de mi juventud) lo dura y pegada contra su abdomen una erección durísima tenía el pibe)
Toqué con mis dedos la cabeza del glande y resbalaron las yemas con su líquido preseminal no aguanté más y le dije, desnudémonos que te la quiero chupar, me desnudé solo, él hizo lo propio, dándome la espalda, la ropa al suelo y me senté en el borde de la cama, él se acercó despacito, lo agarré con una mano del culo y lo acerqué más a mi cara, con la otra mano agarré su verga y la dirigí hacia abajo porque la tenía paradísima, miré la cabeza, brillaba, le pasé la lengua y casi al mismo tiempo sentí el olor tan familiar a pija … me la empecé a tragar despacio pero toda, me la tragué hasta la garganta todaaaaaaaaa sin una sola arcada… mis labios tocaban el vello púbico y el labio inferior las bolas y el pibe solo atinaba a quejarse de puro placer, aghhhhhhhh, me tomaba la cabeza de la nuca y me la tiraba suavemente hacia él.
Yo pasé una mano por detrás agarrándolo de un cachete y con la otra le levanté la pierna derecha, le apoyé el muslo en mi hombro izquierdo y la punta de ese pie apenas rozando en la cama, así quedó solamente apoyado con el pie izquierdo en el suelo, su pija en mi boca, el muslo derecho en mi hombro izquierdo y yo acariciándole el ojete con mi mano izquierda, el pibe se estaba volviendo loco, me dio miedo que me acabara en la boca y sin darme cuenta en que momento, se separó, tal vez él sentía también que se venía en mi boca, entonces él me dijo, quiero que te acuestes boca abajo, me dije, uyyy, ¿ahora me coge?
No, nada de eso, quería chuparme el culo, me tiré en la cama boca abajo él detrás de mí, me abrió los cantos y metió su cara en mi culo, su lengua empezó a juguetear con mi esfínter, lo lamía succionaba y punteaba tratando de penetrarme con la lengua y sus manos con mis bolas y mi verga. Que placerrrrr esa lengua me volvía loco, el pibe chupa el culo como un maestro, y la verga ni te cuento, ninguna mujer me chupó de esa manera jamás, me volvía loco de placer, yo estaba en posición absolutamente pasiva solo podía disfrutarlo pero también quería chuparlo yo, cuando quise acordar me estaba envaselinando el culo con vaselina líquida (no es lo mejor) se lubricó la punta de la verga y me empezó a penetrar así boca abajo, yo levanté el culo para ayudarlo, pero cuando me entró la cabeza … papito que dolor… se lo dije y él se quedó quieto, no empujaba, tampoco se salía.
Sentía latir su verga dentro mío y caliente, luego y despacio al ratito volvía a la carga, me dolía muchísimo, le pedí darme vuelta, pensando que seria menos doloroso y que me la pusiera como pollo al horno o patitas al hombro, me di vuelta y mientras él me acariciaba las bolas, me la fue enterrando de nuevo y en un momento cuando tendría casi más de la mitad adentro se inclinó, yo pensé que me daría un beso en la boca, se detuvo a mitad de camino, y empezó a mamar mi pija que placerrrrrrrrrr, ensartado y mamado.
En los vaivenes se me salía su verga y hacía plop, sonido que es familiar y cualquiera hemos escuchado penetrando a una mujer (es raro que mi culo haga ese ruido), instantáneamente me la volvía a ensartar, el dolor no se me iba (y no me dejaba disfrutar lo que estoy seguro se debe sentir sin dolor) pero la calentura era mucha, que lindo era sentir su verga en la puerta de mi ojete tratando de entrar, sentirla hirviendo durísima, y encima mamándome. Me pidió que me diera vuelta y me pusiera a lo perrito que así le gustaba más, me di vuelta, se puso un forro, me puso una toalla debajo de mí para que mi acabada no manchara las sábanas (supongo) y me dije, “el pibe quiere acabar, bueno le daremos el gusto”
Me golpeaba en mis cachetes como en las películas porno con su verga, y me la empezó a meter, y por momentos me cogía como un loco, me dolía muchísimo, me quejaba, le pedía que me la metiera más lento pero bien profundamente y se quedara quieto, me dolía y quemaba el culo, con el forro me dolía más aún, como si se hubiese resecado como si no tuviera más lubricación, de repente se salió y me pidió que yo lo cogiera a él, se puso de costado en la cama y a mi del dolor no se me paraba, me la empezó a chupar como un maestro, le dije, cuando la dejes bien dura te sentás arriba de mi pija, él decía, “que linda pija tenés, Ummmm interesante”
Me la miraba y la recorría con sus labios ensalivados de punta a punta y me chupaba los huevos metiéndoselos en su boca y se tragaba mi verga hasta casi la mitad, cuando logró que se me parara volvió a ponerse de costado y se lubricó el culo y se la mandé casi a la mitad, se quejaba que le dolía muchísimo, lo serruché un ratito, no pasé de meterle la mitad, me pedía por favor que no le acabara adentro, me acordé de mis dolores y perdí la erección, se me bajó la verga.
Entonces se tiró boca arriba en la cama y se empezó a pajear yo me paré sobre la cama arriba de él y también me la empecé a pajear, él me pedía que le acabara en el pecho, acá decía, no aguanté más y le acabé unos chorros increíbles, hacía bastante que no acababa así.
Nos lavamos, nos vestimos y casi sin decirnos nada bajamos los 4 pisos, nos despedimos (él tenía que ir al dentista) y como sigue te la cuento cuando pase algo más.
Autor: Osrule
Haciéndome el boludo pero liberado, le sigo la corriente y el pibe (28 o 29 años) me cuenta sus temores, dudas, miedos, iguales a los míos, virgen también igual que yo, me dice las estadísticas que el lleva más o menos del chat y que por lo menos el 70% de los hombres con los que ha conversado, ha tenido, quiere, quisiera, o piensa tener alguna historia homosexual (o bisexual que tranquiliza más las conciencias) el pibe es soltero y está de novio con una minita, normalito, me manda su foto (nada del otro mundo )y desesperadamente quiere conocerme(se nota que estaba muy caliente, solo y bastante decidido y lanzado) me apura más y me dice venite vivo solo.-
¡Como se me para ahora de acordarme se me paró en ese momento! el pibe estaba a dos o tres cuadras de donde estaba yo (él no lo sabía ) pero le dije que no podía en ese momento, estaba cagado en las patas (muy asustado) pero con muchas ganitas de probar, lo que había fantaseado tantas veces, y no me animaba a reconocerlo ni ante mi conciencia le di largas al asunto y me mandó otra foto suya y miró la mía y el pibe se embaló, se entusiasmó más me dio su celular, cuando me iba a mi casa esa noche lo llamé desde una cabina telefónica, me dio el numero de teléfono fijo y me pidió que lo llamara por ese para hablar más tranquilos, la charla estuvo llena de sutilezas, indirectas y ganas contenidas de los dos risas nerviosas, urgencias y él casi me rogaba que lo fuera a ver, aunque sean cinco minutos.
Él estaba recaliente y yo también pero le hice entender que mejor y para nuestra primera vez era tener tiempo suficiente y entonces quedamos de acuerdo para el lunes a la mañana, en su casa a eso de las 9.00 am.
Esa noche no dormí de los nervios, me desperté, me levanté y empecé a prepararme, me duché como todos los días pero también me lavé bien el culo y con la ducha portátil, sacando la flor. Me hice al menos tres enemas hasta que salía el agua limpia para evitar sorpresas desagradables, desayuné livianito, un cortado y dos tostaditas y salí caminando hacia su casa.
Esa noche hubo una tormenta terrible en la ciudad y la energía eléctrica estaba cortada en varios lugares, el asunto es que, en menos de 15 minutos llegué a la puerta de su casa, y él justo venía por el pasillo a abrirme la puerta, vive en un 4* piso y el ascensor no andaba, nos saludamos y me pide disculpas por la falta de corriente (como si fuera culpa de él cuantas culpas al pedo no?) subimos los cuatro pisos, él adelante, yo lo miraba de atrás y hablábamos pelotudeces intrascendentes como del tiempo y esas boludeces, entramos a su dpto., un 3 ambientes con dependencias, lindo lugar… me llamaron la atención un par de velas artesanales encendidas en el living al lado de dos pocillos vacíos que nos esperaban en la mesa.
El dpto en penumbras…solo con la luz natural de las persianas entreabiertas y la luz de un día nublado en un dpto interno (muy poca luz) pasamos por la cocina me mostró el baño de servicio un dormitorio y con mirada cómplice me dice, vení te muestro ” el dormitorio” entramos, nos miramos nos paramos al pie de la cama matrimonial, y solo nos acariciamos la cintura muy tímidamente con deseos ambos pero también sin ninguna experiencia en acariciar a un hombre al menos yo, entonces metí mi mano por debajo de su buzo muy suavemente y le dije mirándole a los ojos …. “anda a apagar la pava” (que había puesto sobre el fuego para hacer café) ” a buen entendedor”
Me obedeció y en un segundo lo tenía delante mío acariciándome el pecho y pegándose contra mi, me desprendió la camisa y se lanzó sobre mi pezón derecho, yo bajé mis manos hacia su bragueta, lo acaricié por fuera, bajé su cierre con la izquierda y metí mi mano derecha entre sus piernas, me encontré una verga que mentalmente medí como chica o normal, caliente y durísima, pero muy suave, la acaricié, su piel se deslizaba muy fácilmente, él seguía pegado a mis pezones, me daba una sensación rara, nunca antes sentida de esa manera me los chupaba con fuerza, me gustó y sus manos ya exploraban mi entre pierna, él es al menos 15cm más bajo que yo, en mi mente pasaban mil imágenes y promesas de placeres que nunca antes yo había sentido, como acariciar una verga que no fuera la mía (me alivió muchísimo sentir el tamaño normal de su pija y me alegraba y traía recuerdos lindos(de mi juventud) lo dura y pegada contra su abdomen una erección durísima tenía el pibe)
Toqué con mis dedos la cabeza del glande y resbalaron las yemas con su líquido preseminal no aguanté más y le dije, desnudémonos que te la quiero chupar, me desnudé solo, él hizo lo propio, dándome la espalda, la ropa al suelo y me senté en el borde de la cama, él se acercó despacito, lo agarré con una mano del culo y lo acerqué más a mi cara, con la otra mano agarré su verga y la dirigí hacia abajo porque la tenía paradísima, miré la cabeza, brillaba, le pasé la lengua y casi al mismo tiempo sentí el olor tan familiar a pija … me la empecé a tragar despacio pero toda, me la tragué hasta la garganta todaaaaaaaaa sin una sola arcada… mis labios tocaban el vello púbico y el labio inferior las bolas y el pibe solo atinaba a quejarse de puro placer, aghhhhhhhh, me tomaba la cabeza de la nuca y me la tiraba suavemente hacia él.
Yo pasé una mano por detrás agarrándolo de un cachete y con la otra le levanté la pierna derecha, le apoyé el muslo en mi hombro izquierdo y la punta de ese pie apenas rozando en la cama, así quedó solamente apoyado con el pie izquierdo en el suelo, su pija en mi boca, el muslo derecho en mi hombro izquierdo y yo acariciándole el ojete con mi mano izquierda, el pibe se estaba volviendo loco, me dio miedo que me acabara en la boca y sin darme cuenta en que momento, se separó, tal vez él sentía también que se venía en mi boca, entonces él me dijo, quiero que te acuestes boca abajo, me dije, uyyy, ¿ahora me coge?
No, nada de eso, quería chuparme el culo, me tiré en la cama boca abajo él detrás de mí, me abrió los cantos y metió su cara en mi culo, su lengua empezó a juguetear con mi esfínter, lo lamía succionaba y punteaba tratando de penetrarme con la lengua y sus manos con mis bolas y mi verga. Que placerrrrr esa lengua me volvía loco, el pibe chupa el culo como un maestro, y la verga ni te cuento, ninguna mujer me chupó de esa manera jamás, me volvía loco de placer, yo estaba en posición absolutamente pasiva solo podía disfrutarlo pero también quería chuparlo yo, cuando quise acordar me estaba envaselinando el culo con vaselina líquida (no es lo mejor) se lubricó la punta de la verga y me empezó a penetrar así boca abajo, yo levanté el culo para ayudarlo, pero cuando me entró la cabeza … papito que dolor… se lo dije y él se quedó quieto, no empujaba, tampoco se salía.
Sentía latir su verga dentro mío y caliente, luego y despacio al ratito volvía a la carga, me dolía muchísimo, le pedí darme vuelta, pensando que seria menos doloroso y que me la pusiera como pollo al horno o patitas al hombro, me di vuelta y mientras él me acariciaba las bolas, me la fue enterrando de nuevo y en un momento cuando tendría casi más de la mitad adentro se inclinó, yo pensé que me daría un beso en la boca, se detuvo a mitad de camino, y empezó a mamar mi pija que placerrrrrrrrrr, ensartado y mamado.
En los vaivenes se me salía su verga y hacía plop, sonido que es familiar y cualquiera hemos escuchado penetrando a una mujer (es raro que mi culo haga ese ruido), instantáneamente me la volvía a ensartar, el dolor no se me iba (y no me dejaba disfrutar lo que estoy seguro se debe sentir sin dolor) pero la calentura era mucha, que lindo era sentir su verga en la puerta de mi ojete tratando de entrar, sentirla hirviendo durísima, y encima mamándome. Me pidió que me diera vuelta y me pusiera a lo perrito que así le gustaba más, me di vuelta, se puso un forro, me puso una toalla debajo de mí para que mi acabada no manchara las sábanas (supongo) y me dije, “el pibe quiere acabar, bueno le daremos el gusto”
Me golpeaba en mis cachetes como en las películas porno con su verga, y me la empezó a meter, y por momentos me cogía como un loco, me dolía muchísimo, me quejaba, le pedía que me la metiera más lento pero bien profundamente y se quedara quieto, me dolía y quemaba el culo, con el forro me dolía más aún, como si se hubiese resecado como si no tuviera más lubricación, de repente se salió y me pidió que yo lo cogiera a él, se puso de costado en la cama y a mi del dolor no se me paraba, me la empezó a chupar como un maestro, le dije, cuando la dejes bien dura te sentás arriba de mi pija, él decía, “que linda pija tenés, Ummmm interesante”
Me la miraba y la recorría con sus labios ensalivados de punta a punta y me chupaba los huevos metiéndoselos en su boca y se tragaba mi verga hasta casi la mitad, cuando logró que se me parara volvió a ponerse de costado y se lubricó el culo y se la mandé casi a la mitad, se quejaba que le dolía muchísimo, lo serruché un ratito, no pasé de meterle la mitad, me pedía por favor que no le acabara adentro, me acordé de mis dolores y perdí la erección, se me bajó la verga.
Entonces se tiró boca arriba en la cama y se empezó a pajear yo me paré sobre la cama arriba de él y también me la empecé a pajear, él me pedía que le acabara en el pecho, acá decía, no aguanté más y le acabé unos chorros increíbles, hacía bastante que no acababa así.
Nos lavamos, nos vestimos y casi sin decirnos nada bajamos los 4 pisos, nos despedimos (él tenía que ir al dentista) y como sigue te la cuento cuando pase algo más.
Autor: Osrule
martes, 7 de octubre de 2008
lunes, 6 de octubre de 2008
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