Por si fuera poco, después de que los mataron a puñalada limpia, les quemaron los genitales con un ácido. Pero la rúbrica macabra del crimen sexual que el viernes pasado estremeció a Río de Janeiro, y en el que un joven llamado Joao Cavalheiro fue encontrado muerto en su departamento del barrio de Ipanema junto a su novio, un japonés que trabajaba como guía de turismo, se vio completada con las pintadas que la policía halló en la escena del crimen. En ellas podía leerse las siglas del CAG (Comando Anti-Gay), las que también han aparecido en los muros de algunos locales de esa misma ciudad frecuentados por homosexuales. Un supuesto grupo que ha empezado a sembrar el pánico en el seno de la comunidad gay y ha puesto en alerta a la policía carioca, que es un claro exponente de la ola de violencia homofóbica que se vive en Brasil y que en lo que va del año ya ha registrado cincuenta homicidios de gays, lesbianas y travestis en diferentes puntos del país. “Cuatro de cada diez agresiones físicas que se denuncian en las playas del estado de Pernambuco provienen de individuos pertenecientes a minorías sexuales, que a la vez representan el 60 por ciento de las víctimas de los crímenes más aberrantes”, declaró el comisario Nicanor Oliveira, a modo de ilustración del alarmante incremento en el número de crímenes por razones de discriminación sexual. Tendencia que tuvo su record en 2008, con 200 asesinatos, y que según agrupaciones lgbtti ha posicionado a Brasil como el país en el que se comete el mayor número de asesinatos homofóbicos en el mundo, seguido por México y los Estados Unidos. Algo que le permitió a Marcelo Cerqueira, del Grupo de Gays de Bahía (GGB), definir la delicada situación como un “homocausto”.
Lo que aca encontras
jueves, 14 de mayo de 2009
No es joda: homocausto
miércoles, 13 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
domingo, 10 de mayo de 2009
sábado, 9 de mayo de 2009
Matematica a domicilio
Como suele suceder en estos casos, me llamaron para dar unas clases durante el mes de julio, porque muchos padres dejan a sus hijos que suspendan todo el curso y luego les entra prisa en verano, como si se pudiese enseñar 9 meses de Instituto en uno solo…
Perdonen, me estoy desviando del caso. Me llamaron, repito, concerté una cita con la mujer que me llamaba y al día siguiente me presenté en su casa. La mujer que me recibió (y que me había llamado) tendría unos 39 años, senos redondos y erguidos (probablemente operados), bronceado de solárium y unas piernas perfectas de gimnasio, que se movían lujuriosamente bajo su minifalda.
-Hola, ¿usted es T***? -me saludó. -Lo soy, lo soy. -Entonces venga, le presentaré a mi hijo, a quien le dará usted clases.
“A ti te las daba yo y no de matemáticas” -pensé, imaginándome a esa hermosa madurita siendo montada por mí.
-¡Alberto, ha llegado tu profesor! Un joven de 18 años salió de una habitación lateral. Era muy delgado, blanco de piel, de ojos verdes como su madre, y de mi misma estatura. -Hola, Alberto, soy T*** y voy a ser tu profesor particular. -Hola, encantado. -Bueno -dijo la madre- si no hay inconveniente podrían empezar ya.
Y dicho y hecho, ese día comenzaron las clases, y continuaron todos los miércoles y jueves de julio. Yo tenía la idea de que la madre de Alberto me usaba más de niñera que de profesor, porque normalmente esperaba a que llegase para irse ella y dejarnos solos toda la tarde. No es que importase, así nos dejaba más tranquilos, aunque en ocasiones zascandileaba por ahí la hermana de Alberto, que era un año mayor que él, y que salía a la madre en belleza física.
El tercer jueves de aquel julio, estaba explicándole un complicado problema de integrales a Alberto. Ambos teníamos sendas Pepsi abiertas en la mesa. En un momento dado, Alberto extendió el brazo para señalarme una duda y, sin querer, derribó y derramó un refresco sobre mí:
-¡Mierda, Alberto, qué has hecho! -¡Lo siento! Cómo te he puesto! Ven al baño, a limpiarte, y de paso te cambias de ropa. -¿Qué ropa? No suelo traer mudas a las clases -me mofé. -Tal vez te sirva alguna prenda de deporte de las mías.
Desde luego, goteando refresco de cola no podía volver a mi casa, así que le di la razón. Me mostró el baño y, mientras yo me quitaba la ropa, él revolvía en su cuarto buscando prendas de repuesto. Cuando entró en el baño yo ya estaba desnudo, y él pareció turbarse un tanto. Supuse que sería mera timidez.
Dejó la ropa sobre la cisterna, y se agachó para recoger la ropa mojada que yo había dejado caer. Su cabeza estaba muy cerca de mi polla; la miró por un instante, luego levantó el rostro y me miró y, con asombro mío, gimió como quien es obligado por el destino, y me la comenzó a chupar.
-¡Alberto, ¿pero qué…? Aaaahhhh! Pero… ¡Aaaahhhh! -comencé a gemir.
El muy pendejo la mamaba de maravilla, mucho mejor que muchas mujeres y yo no sabía si hacerlo parar o dejarme llevar y disfrutar del momento.
-Sigue, sigueee!
Tan pronto succionaba el glande como si me la quisiera exprimir, como se la metía hasta la garganta mientras hacía presión con los labios; ya la lamía todo a lo largo, ya me chupaba los testículos; de súbito, paraba y comenzaba a mover la boca como si la desenrocase, con movimientos circulares, o paraba y me masturbaba para después volver a chupármela, siempre variando el ritmo y la intensidad.
Yo puse mi mano sobre su cabeza y colaboraba al movimiento de vaivén. Al poco rato, paró y me miró avergonzado:
-Yo… yo… lo siento…
No me había fijado antes en la boca perfecta que tenía Alberto, de labios carnosos y firmes, ni en su culo de niña.
-No te preocupes. -lo levanté y lo besé.
Nuestras lenguas se juntaron, explorando la boca contraria, o entrelazándose juguetonas. Yo notaba mi sabor en su saliva. Mientras, sus manos acariciaban mis pezones y mis nalgas, mientras las mías le quitaban la ropa febrilmente. ¡Vaya, no llevaba calzoncillos! Entonces pensé que quizá el incidente de la Pepsi no fuese tan casual como pretendió.
Lo senté sobre el lavabo. Mientras nos seguíamos besando, cogí un poco de jabón líquido y lo extendí sobre mi mano izquierda. Comencé a untarle el ano, poco a poco. Mi otra mano lo masturbaba. Intenté meterle un dedo, y gimió. Tenía un culito muy apretadito, así que volví a untarle el esfínter, con movimientos circulares, y después probé a meterle de nuevo el dedo. Poco a poco fue entrando, mientras Alberto se estremecía.
-Aaaahhhh… nunca me la han metido… -Pero chupar pollas sí lo has hecho antes ¿verdad? -Sí, me saco algún dinero así en los lavabos del Instituto, con mis compañeros…
Aprovechando la distracción de la charla, le metí otro dedo más. Esta vez soltó un chillido.
-SSShhhhh… Calla. ¿Quieres que nos oigan? -Estamos… solos… -Ya, pero por si acaso. -y volví a besarlo con lengua, para que al menos me diera placer y se callase.
Él me masturbaba también a mí. Así estuvimos un buen rato, machacándonoslas mutuamente y besándonos, mientras yo le dilataba el culo.
-Date la vuelta. -le dije Él se dio la vuelta, temblando de excitación. No tenía un solo vello en el cuerpo. Su culito era respingón y durito. Se la fui metiendo poco a poco. -¡Aaaaay! ¡Duele! -dijo.
Yo no dije nada y seguí metiéndosela.
-¡Aaaah! ¡Aaaah! ¡Aaaah! -pero cada vez gritaba más por placer y menos por dolor.
Cuando llegué al fondo, la volví a retirar suavemente. Alberto se relajó. Y entonces comencé a bombear de nuevo, adelante y atrás.
-¡Siiiii! -se había olvidado de todo y chillaba sin cesar.
Le tapé la boca con una mano, y me la mordió en su éxtasis. Fue una sensación inigualable esa mezcla de placer y dolor que sentí. Creo que incluso yo comencé a gemir en un tono más alto del que debiera… Sentí que me iba a correr. Le pregunté:
-¿Donde quieres que me corra? ¿Dentro o fuera? -¡Dentro! ¡Lo quiero todo dentro!
Un par de golpes más, y acabé. Llené el culo de Alberto con mi leche, mientras él se retorcía, corriéndose a su vez sólo por el puro placer de ser enculado. Saqué mi polla de su culo, manchada de sangre y semen. Gotas de éste se deslizaban por los muslos interiores de Alberto.
-¿Has gozado? -le pregunté. -Como una perra- me contestó- No sabía que eras gay. -Yo tampoco -y me reí.
Nos volvimos a besar largamente, y después nos duchamos para limpiarnos el sudor (por separado), y él me prestó su ropa para volver a casa.
Alberto quedó en convencer a su madre para tener clases en agosto también…
Autor: jennajenna_6
viernes, 8 de mayo de 2009
jueves, 7 de mayo de 2009
miércoles, 6 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
lunes, 4 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
sábado, 2 de mayo de 2009
viernes, 1 de mayo de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
Una vieja historia de amor (III)
Llego por fin la tarde de la salida. El curso que viajaba conocio ese dia al "intruso" que habia invitado el profesor. Serian un poco mas de 20 personas, todos/as muy buena onda, y enseguida aceptaron al invitado como a uno mas. En el micro, obviamente, "Esteban" y "Seba" se sentaron juntos, y al poco rato ya estaban de la mano, viendo la primera peli del viaje. La cosa avanzo un poco mas, y de los dedos enlazados pasaron a estar los cuerpos pegados y de eso a la cabeza de uno apoyada en el hombro del otro. Como estaba oscureciendo, y no pasaban ninguna pelicula, "Esteban" hizo como que dormia, para ver la reaccion de "Seba". Nunca le soltó la mano sino que, aprovechando la cabeza en su hombro, el recosto la suya sobre la de "Esteban". En un momento, como los demas del curso (que, no hay que olvidar, viajaban con pasajeros "normales", es decir, no estudiantes: parejas, señoras viejas, etc.) comenzaban a ir y venir, joderse, etc., "Seba" uso una de las almohaditas que les habian dado para tapar las manos y los brazos, y "Esteban" penso que estaba todo dicho: al fin encontraba una prueba de que "Seba" sabia que era eso que sucedia entre ellos, no era que actuaba asi "por inocencia", y al mismo tiempo que entendia que eso no era "normal" entre amigos, no queria dejar de hacerlo, pero tomaba sus precauciones ocultandoles a los demas lo que ellos, en secreto, estaban viviendo. Ya mas en la noche, casi en la madrugada, cuando todos dormian, "Esteban" intento dos cosas: una le salio bien y otra mal. La primera fue ir subiendo su mano (junto con la de "Seba") sutilmente, desde el costado de la pierna hasta arriba de ella, y luego de ahi hacia la parte del bulto ("Esteban" estaba ya enloquecido, y queria saber que "reacciones" tambien estaban ocultas, pero no por la almohadita) Sin embargo, "Seba" no dejo que la mano avanzara, y la movia hacia un poco mas abajo, de nuevo sobre la pierna, las dos o tres veces que "Esteban" intento ir mas arriba. La otra cosa que hizo, siempre teniendo apoyada su cabeza sobre el hombro de el, fue ir girandose, de modo que le quedo su boca primero en su hombro, al que delicada pero evidentemente empezo a besar, y luego hacia el cuello, haciendo lo mismo. En esto, "Seba" no se opuso.
Llegaron y eligieron habitaciones. Como eran un grupo numeroso, les dieron a elegir habitaciones cuadruples, y solo una doble. A "Esteban" le parecio muy alevoso elegir para ellos dos la habitacion doble, asi que no dijo nada y cuando fue la repartija, enseguida se fue la de dos camas. Lo que si hizo fue elegir al grupo de los mas boludos, los que menos confianza tenian con el, los que menos iban a molestar, preguntar o mirar. Y se instalaron.
Ese viaje fue tal cual lo soño: estuvieron todo el tiempo juntos, y el mismo "Seba" optaba, en los tiempos libres, por ejegir actividades contrarias a lo que todo el grupo queria hacer. Si todos querian quedarse en la pileta, el decia que queria ir a recorrer Foz do Iguaçu; si todos querian ir a la ciudad, el queria quedarse en el hotel. No era que se cortaban siempre, por supuesto, iban regulando las cosas. Pero generalmente se las arreglaban para pasar un rato a solas, sin hacer "nada malo", simplemente, diriamos, viviendo y descubriendo la vida en un mundo que se hacian solo para ellos dos, donde los demas, cualquier otro, sobraria.
En estas ocasiones, cuando se quedaban en la habitacion y no estaban los demas, o se iban a dormir y los demas todavia no llegaban, etc., con la excusa de que la tele chiquita estaba justo enfrente de la cama de la punta contraria a la puerta, que era la de "Seba", juntaban las dos camas, y ahi estaban, de la mano, viendo tele. La cosa avanzaba bien, porque ya no era solamente la mano: ahora "Seba" permitia que "Esteban" le llevara la mano a la boca de el y la besara, besara su muñeca, su brazo, su hombro, su cuello. Le acariciaba el cuerpo. Faltaban nada mas que dos cosas, que llegarian en cualquier momento: la boca y el sexo. Un atardecer, en esta misma situacion, "Seba" opto por la misma postura de "dejar hacer" que siempre tenia, pero cerro los ojos. "Esteban" siempre interpretaba esto como un "no se lo que esta pasando, no veo, pero dejo que hagas, o sea, me gusta" y decidio avanzar uno de los casilleros que faltaba, porque noto que con sus caricias por el cuerpo ("Seba" estaba solo vestido con un boxer blanco), algo alli habia crecido bastante de tamaño ("Esteban" ya sabia que "Seba" con sus 17 años, venia muy bien) y que con cada roce de sus dedos por el pecho, los brazos, etc., eso que habia crecido pegaba un desesperado salto. "Es raro que rechace estas invitacines" se habra dicho "Esteban", y empezo a alargar las recorridas de su mano suave que acariciaba el cuerpo, deslizandola ahora tambien por la blanca tela de algodon. Eso si -me aclaraba cuando me lo conto- no fue directo a sobar alevosamente el area, siguio con su juego de excitacion mediante mimos: era la prueba de fuego, y un movimiento en falso echaria todo a perder. La respuesta no se hizo esperar.
Con cada paso de sus dedos y su palma por la pija, se ponia mas dura y saltaba cada vez mas. Se notaban sus venas y su relieve como si estuviera enfundada en celofan, y la cara de "Seba" estaba roja, de placer y de excitacion. Pero seguia dormido, o haciendose el que dormia. Asi estuvieron un buen rato, el tiempo que "Esteban" considero prudente y necesario para evaluar si la cosa iba bien o no. "Esteban" estaba tanto o mas nervioso que "Seba" porque ademas de ser tambien para el "su primera vez", la primera que estaba con un flaco mas alla de un polvo momentaneo, eso que estaba pasandole le ocurria con el gran amor de su vida, el que hasta hoy -lo se- extraña y el que le impidio -aunque no lo admita- volver a enamorarse asi de nuevo, por mas que estuvo en pareja muchos años. Entendia, entonces, por que "Seba" se hacia el dormido, por esos mismos nervios, como diciendo "no se que esta pasando, hace vos, pero sabe que me gusta" y, lamentablemente para "Esteban", el no podia tener la misma actitud de dejarse acariciar y mimar y amar por "Seba", porque eso no pasaria: tenia que ser el que avanzara o no, el que corriera los limites y provocara que el otro haga o decida. Lo venia hablando todas las tardes cuando llamaba a su amiga torta en Buenos Aires, y le contaba como flotando las novedades del dia, las cosas que hicieron, o le dijo, o vivieron juntos. Y ella le respondia, desde lejos, sin ver, que estaba todo mas que claro, que en ese viaje iban a concretar, que la "Esteban" tenia novio, y todas esas cosas que mas le comian la cabeza. Asi que, cuando lo creyo oportuno, se decidio a dar el siguiente paso.
Metio su dedo delicadamente por la abertura del boxer, y se la acaricio en directo nomas. Por primera vez, se la tocaba, si podemos llamar tocar a rozar la yema de dos dedos la piel suave de esa hinchazon. Esto era crucial, porque si estaba despierto, y jugaba a la inocencia, "eso" era un limite: ningun amigo hace eso con otro. Si lo permitia, el resto estaba listo. Y lo permitio. Y las pulsiones y respingos fueron mas y mas fuertes. Ahi fue cuando "Esteban", aprovechando que las dos camitas estaban como siempre juntas y el estaba acostado mas en la de el que en la propia, y que mientras que con la mano entraba en la cueva de su dios personal, pero con la cara estaba besandole el hombro, fue hasta cerca del oido y lo llamo, dijo simplemente su nombre, como para darle a entender que ya estaba, que no habia necesidad ni posibilidad de seguir actuando. Sin embargo, "Seba" se despertó, hizo qeu se despertaba, asi de repente, y sin decir nada se levanto, rapido, y se fue al baño. Y tardo, mucho. "Esteban" se desespero, porque no sabia que le pasaba (era mas que el tiempo necesario para ir al baño en cualquiera de sus dos versiones, y la ducha no estaba abierta, o sea que no se estaba bañando), le golpeo la puerta y le pregunto si estaba todo bien, luego si necesitaba algo, etc. El contestaba que si, que ya salia, etc. Y para cuando lo hizo, "Esteban", que ya habia entendido que por ese dia, al menos, la cosa no pasaria de ahi, habia corrido las camas hasta su lugar original, habia pasado de la locura amorosa a los nervios mas terribles, estaba recostado en su cama y vio que salia mas colorado que antes, con todo ya en su lugar aunque todavia hinchado: seguramente "Seba", que tambien habia acumulado "presion" en esa tarde, la habia "aliviado" manualmente. Alguien propuso ir al jardin del hotel, y asi se cerro ese episodio.
A partir de ese dia no se podria decir que entre ellos la cosa murio, porque no es cierto, sino que se empezo a notar en "Seba" un sutil cambio de actitud, muy sutil, que se fue acrecentando con los dias: empezo a integrarse mas al grupo y a no estar todo el tiempo con su amigo. Estaban juntos y solos, si, pero ya no tanto. Y hasta empezo como a coquetear con una de las pibas del grupo. De a poco, no fue de repente, o sea que no fue una actitud chiquilina de despecho: sea por lo que sea que lo hacia, se notaba que lo hacia sin querer lastimar, pero queriendo marcar algo. Quizas, queriendo convencerse que lo que sentia por el no era asi, quizas nunca sintio nada por el, nunca se sabra. "Esteban" empezo a desesperarse, a fundirse en un mar de celos y tristeza interior que no podia exteriorizar, por supuesto: por fuera, el seguia siendo el mismo de siempre, e incluso le parecio que esa era la mejro "reaccion" contra "Seba", la de "aca no pasa nada, hace o quieras que no me pasa nada, el confundido sos vos, yo nunca senti nada". Asi, entonces, pasaron los ultimos tres o cuatro dias, combinando ratos solos, donde volvian a ser los de siempre (pero ya no habia muchos de esos mimos y caricias de antes) con muchos mas ratos de grupo, o ratos donde directamente no estaban juntos, cada uno por su lado, con diferentes personas. Pero con la apariencia de que estaba todo bien, que ahi nunca habia habido nada.
El viaje de vuelta, el casi un dia entero de regreso, "Seba" estuvo muy poco con "Esteban": fue sentado con uno y con otro, y con la minita (con la que nunca paso nada, salvo hablar) "Esteban" estaba melancolico, como siempre cuando regresa de un viaje, pero esta vez sumandole la decepcion de los ultimos dias. Entonces se propuso que, tal como siempre habia creido, ese viaje tenia que ser la visagra, el punto de comienzo (y por lo tanto, el final) de algo. El creia que iba a ser el final de la simulacion y el comienzo de un noviazgo, y parecia que iba a terminar siendo todo lo contrario. "Pues bien, que sea eso", decidio "Esteban". Por primera vez, se propuso que era el momento de hablar de frente, y en cuanto lo tuviera sentado al lado (al fin y al cabo, el asiento era de el, cuando todos subieron se ubicaron en un lugar y "Seba" fue, solito, al lado de "Esteban" aunque no se quedo quieto ahi un instante) le diria todo, y listo, todo a la mierda. Pero "Seba" no fue a su lugar ni siquiera para dormir, por mas que "Esteban" alguna que otra vez fuera hasta el asiento donde el estaba en ese momento a ver que hacia y de paso a sugerir sutilmente que se fuera con el. En ese viaje, fue imposible blanquear todo y jugar la ultima carta, la de ir de frente.
El micro llego a Retiro y, desde ahi, con todo el cansancio, las valijas, etc., habia que volver a casa. Previsores, los flacos de ese curso habian arreglado con un vecino que tenia un micro que los fuera a buscar, asi que ahora todos iban en micro hasta casa. Ahi si, "Seba" se sento con "Esteban": no habia respaldos altos, no habia esa sensacion de estar oculto que te da un micro de larga distancia. Estaban a la vista de todos, y quizas "Seba", que desconocia los planes de "Esteban" para ese momento, se sintio seguro, o quizas sintio el tambien deseos de ir un rato con el, porque ya estaba bien de apartamiento y puñaladas en el corazon. Esteban, entonces, vomito todo lo que sentia. Habia armado previamente cada palabra, cada frase, pero, llegado el momento, no sabia que decir, como decirlo, y tartamudeaba, se trababa. Hoy se arrepiente porque, en definitiva, nunca le dijo "te amo": lo maximo que pudo decirle fue "...porque vos sabes lo que siento por vos"; creo que todos, la primera vez que tenemos que "declararnos" nos pasa eso, y esta era la primera vez que, mas alla de las fantasias, "Esteban" se lo decia a alguien. El planteo fue mas o menos asi: "somos profundamente amigos, y como amigos no te puedo seguir ocultando esto, siento que te estoy cagando si siendo mi amigo te oculto toda una parte de mi, porque dos amigos en serio tienen que conocerse a a fondo. Lo hago porque siento que te estoy cagando si no te lo cuento, pero no te estoy pidiendo que me digas nada, solamente quiero que lo sepas, porque vos sabes lo que siento por vos, es evidente ya y necesito que lo sepas" Palabras mas, palabras menos (no estuve ahi y trato de recordar lo que "Esteban" intento recordar cuando me lo conto) pero en definitiva lo que hizo fue decirle (sin usar las palabras exactas, claro) que lo amaba, y que necesitaba decirselo no porque esperaba que "Seba" le respondiera si el tambien lo amaba o no, sino porque era hora de decirselo, porque un verdadero amigo tenia que saberlo, pero hasta ahi: no le pidio ni que le diga que sentia por el, ni le pidio que tomara alguna decision. Su idea era: "mira, te cuento lo que siento como para que sepas que lo que paso en este viaje es hermoso pero, al mismo tiempo, al dejarme hacer todo lo que paso, vuelvo profundamente lastimado". Y, ahora que lo pienso, me parece que "Esteban" me conto que esto mismo se lo dijo, asi. Cuando "Esteban" termino de hablar, "Seba", que se habia sentado sonriente y feliz, y todo empezo porque le habia agradecido que lo llevara a ese viaje, enumdecio y puso un rostro que "Esteban" nunca le habia visto: de preocupacion, de bloqueo, de nervios. "Seba", de quien "Esteban" no esperaba ninguna respuesta, respondio que le diera un tiempo.
"Dar un tiempo"... ¿para que? Esa pregunta le comio la cabeza a "Esteban" durante el tiempo que siguio, que fue mas o menos de un mes. "Seba" estaba esquivo, lo evitaba, en la escuela no salia a los recreos, no iba a la casa de la lesbiana ni hablaba tampoco con ella, ni atendia los llamados telefonicos en clave (habian ideado un sistema para que el supiera que era "Esteban" el que llamaba, y asi atender el, porque los padres ya habian determinado que algo raro habia ahi, en la amistad entre un profesor y un alumno... tengamos en cuenta que en esa epoca recien empezaban los celulares, sin sms, y que internet tenian muy, muy pocos, y que el MSN no existia :P) "Dar un tiempo para que?", se preguntaba, y se respondia, o respondian cuando estaban juntos con su amiga: si el ES, entonces despues de todo lo que vivimos tendria que haber dicho otra cosa, del estilo de "siento lo mismo pero no me animo", por ejemplo. Y si nada que ver, la respuesta era "te confundiste, todo bien pero yo no siento eso, podemos seguir siendo amigos (o tenemos que dejar de ser amigos)". Esta ultima respuesta era la que buscaba "Esteban" en realidad, porque en los ultimos dias del viaje, y sobre todo en estos posteriores, se habia dado cuenta de que era mas probable que todo hubiera sido una gran confusion. Aunque las pruebas que decian que "Seba" tambien sentia algo asi por "Esteban" y que no se bancaba saberlo, eran abrumadoras... Pero en este caso, "Seba" tambien estaria desesperado, como "Esteban", por estar juntos aunque sea un ratito y a la vista de todos, en algun recreo de la escuela, por ejemplo. En definitiva, ninguna de las respuestas o de las opciones suponia un "dar tiempo": "tiempo" habian tenido de sobra.
A medidados de diciembre, volvio a aparecer un dia "Rocio". Se cruzaron de casualidad, y volvieron a hablar. "Esteban", que sentia que esta mina podia ser la de su vida (de hecho, fue la unica que mas o menos le movio el corazon hasta ese momento, y hasta hoy), ya estaba resignado con respecto a "Seba", y creyo que ahora, sin el molestandole en su corazon y en su mente, era un buen momento para reintentar con ella, porque realmente valia la pena. Retomaron el contacto, y eso fue algo que empezo a comentarse, a verse en el barrio. Una noche, "Esteban" lo llamo, despues de estar con "Rocio" tomando algo y charlando: sintio que tenia que cerrar como sea el capitulo "Seba" y listo, dedicarse a su nueva vida. La excusa fue un saludo por las fiestas (era 29 de diciembre) y "Seba", entre otras cosas, le dijo que queria verlo al dia siguiente, en la casa de la lesbiana, porque queria hablar con el.
Al dia siguiente, lleno de nervios, todavia, estuvo un rato antes de la hora programada. Puntual, llego "Seba" y se fueron al dormitorio de ella. Fueron pocas las palabras, y mas que nada referidas al "como estas" "que hiciste estos dias" etc. Seba le dijo que le habia escrito una carta, se la dio a punto de llorar, lo abrazo llorando y le dijo que se iba. "Esteban" no supo si leerla con el, sin el, correr con el, etc. Pero lo dejo hacer, mas que nada porque ya no queria tener que ser el el que siempre decide todo, el que siempre actuaba. Se quedo leyendola, y al toque entro su amiga preguntando que habia pasado, que "Seba" se habia ido llorando. La carta, en definitiva, no aclaraba nada: decia que los momentos que habian pasado juntos habian sido hermosos, los mejores de toda su vida pasada, presente y quizas futura, decia por ahi misteriosamente que no podian seguir viendose porque "ellos ganaron", y en ningun momento decia si "Seba" habia sentido algo por "Esteban", o no, o que sentia, o por que habia dejado avanzar las cosas hasta esos puntos: "dame un tiempo... al pedo", penso "Esteban" y aunque su primera reaccion, luego de leerla rapido, fue salir a buscarlo, pasar por su casa para ver si lo encontraba y pedirle las explicaciones que la carta no daba, de recorrer los alrededores para ver si habia salido a correr (como hacia a la tarde, a esa hora), resolvio, con dolor, a la hora nomas, que con eso se daba el capitulo "Seba" por cerrado. Mas tarde, estaba en casa de "Rocio" y, palabra va, palabra viene, el perdon por haber desaparecido la anterior vez se cerro con un beso.
La cosa parecio que iba bien: "Seba" era, para "Esteban", una dolorosa parte de su vida, no cicatrizada, no bien cerrada, pero parte de su pasado, al fin. Con "Rocio" las cosas iban bien, aunque ella insistentemente preguntaba por el: si lo habia visto, que cuanto eran amigos, esas cosas... Tan insistente fue que, cierto dia, se animo a decir que a ella "le habian contado algunas cosas"... "Esteban" no quiso saber a que cosas se referia o, mejor dicho, suponia a que se referia, y le contesto que no tenia ganas de discutir los mitos que se hacen en los barrios, y que hicieran esto: que si a ella le interesaba el futuro, el queria que su futuro fuera con ella; pero que si a ella le interesaba el pasado, entonces le avisara y se quedara con los mitos, porque lo importante era lo que ellos dos sentian y hacian, y lo que cada uno por separado, antes, habia hecho o sentido. Con eso le cerro la boca, digamos, pero ya sabemos como son las mujeres...
Una tarde el llego a la casa de ella y, cosa rara, ella tardo en abrir. Es decir, entre que toco el timbre y atendio, fue rapido (habian quedado que el iba a esa hora), pero entre que contesto con el "ya te abro" hasta que finalment abrio, paso mas tiempo que el normal. "Estara vistiendose", penso "Esteban" Cuando entro, la pava estaba caliente y el mate recien armado, aunque ya cebado. "Te estaba esperando para tomar mate", dijo "Rocio". Nada raro, pero habia algo raro. Esa tarde, ella volvio a insistir con "Seba", y ante la nueva negativa de el, ella creyo oportuno contarle por que tanta insistencia.
Resulto ser que la noche del 31 de diciembre, despues de los brindis, ella fue para la casa de su amiga lesbiana, a la plaza, a saludar a la gente que conocia de alla. Termino en la plaza del barrio, que estaba llena de gente, como siempre, festejando, jodiendo, etc. Y ahi estaba "Seba", el mismo que la vez anterior, cuando el primer noviazgo, habia hecho lo imposible por demostrarle a la novia de su mejor amigo que le caia para el orto. Sin embargo, esta vez, de la nada, el fue super atento con ella, se sento al lado de ella, brindaron, charlaron, jodieron y asi, super amigos de la nada, el le conto, segun "Rocio", "todo". "Esteban" nunca supo a que se referia con "todo" pero, obviamente, sea lo que sea, era mucho.
Algo parecido a la furia invadio a "Esteban": "Seba" no solo no se habia animado a concretar nada (eso era evidente, por sus actitudes, por su carta, por todo) sino que ahora, cuando ya tenia que pasar a ser parte de la historia, cambio de estrategia y lo incendiaba con la minita que "Seba" sabia que "Esteban" queria lograr algo serio, algo mas que una cama (su primera cama con una mujer, aunque "Seba" no sabia esto) Del odio absoluto y evidente habia pasado a una re amistad, solo para contarle lo que habian vivido, con el claro proposito de entorpecerle esa relacion. ¿Por que motivo? Nunca lo supo, aunque sospecho varios, y todos hicieron que pasara del amor y el dolor por la relacion que no se termino al odio absoluto por ser doblemente forro, doblemente cagon: no haberse animado a estar con el pero tampoco permitirle que el siga su vida con "Rocio". No supo dividir las aguas, y como se enojo con el, se enojo con ella.
Ese noviazgo siguio, pero un tiempito mas, nada mas. "Rocio" estaba muy pendiente de querer saber si lo que "Seba" le habia contado era cierto, aun cuando habia aceptado ese "pacto de futuro". "Esteban" empezaba a hincharse las pelotas con ese hurguetear el pasado que ella hacia sin hacer, y la cosa no duro mucho mas. A las pocas semanas cortaron, y en el medio "Esteban" me conto algo muy gracioso que le ocurrio el dia que estaba todo bien para que el debute (y que finalmente no pudo ser)
Al año siguiente, "Seba" fue alumno de "Esteban", en el ultimo año de la secundaria. No se hablaban, no se miraban. Una unica vez "Seba" se dirigio a su profesor para hacerle una pregunta, y todo el curso se paralizo, se cortaba el aire con cuchillo. Era claro que ahi estaba parte del "ellos" que habian ganado: la historia del viaje seria seguramente un rumor pesado. Termino ese año asi, como transcurrio, pero cerca de las fiestas, nuevamente, "Esteban" considero que no era bueno dejarse de ver para siempre (sin la escuela, era improbable volver a verse) odiandolo, asi que lo llamo para saludarlo, como el año anterior, y para decirle eso, que si bien habia estado todo el año sintiendo rencor, queria reconciliarse no con el, sino con la historia, y que por eso lo llamaba, para desearle una buena vida. El dialogo fue dulce, como en los viejos tiempos, pero nada mas.
Pasaron los años, "Esteban" vio cada tanto casualmente a "Seba", alguna que otra vez incluso lo encontro en alguna parada de colectivos y lo llevo o lo acerco. Cada vez que se cruzaron, los ojos de los dos se iluminaban, hablaban como si el tiempo nunca hubiera pasado, volvian a verse mutuamente como aquellos que viajaron y se amaban en secreto. Muchos años, mas de 10, es mucho tiempo, y sin embargo cada tanto "Seba" hacia algo inesperado. La ultima vez, de la nada, a "Esteban" le empezaron a llegar SMS de un numero desconocido, que lo bardeaban pero bien, y finalmente resulto ser que era "Seba", quien cuando tuvo celular y se cruzo con la gordita (con la que "Esteban" ya se habia amigado hacia mucho) le pidio que le pasara el numero.
Cada tanto se mensajean, y no hace mucho tambien, "Seba" (que siempre le tuvo medio cosita a las compus, a diferencia de "Esteban") se compro con su novia (con la que esta juntado) una compu y se abrio un MSN. Un dia que hablaban por tel., "Seba" le conto la novedad a "Esteban" y le paso su mail, asi que por ahi, virtualmente, empezaron a estar en contacto mas cotidiano, luego de tanto tiempo. Así surgio la cena, en la que estuve presente, y en la que el secretamente homenajeado era "Seba", con una comida que no se puede explicar, todo fue perfecto, desde el orden de toda la casa hasta la entrada, primer plato, postre y bebida, los detalles, todo (algo asi como un "mira lo que te perdiste al no estar conmigo"). "Seba" fue con su novia, el mismo "Esteban" le habia dicho que queria conocerla y que fueran los dos pero, doy fe, le paso la minima bola necesaria mientras ellos conversaban animadamente, con ese mismo brillito en los ojos de hace mas de una decada. Los invitados se fueron yendo, y solo quedaron ellos tres, mejor dicho, ellos dos y ella a un costado, participando muy poco y riendose cuando correspondia. Se que "Esteban" ya no buscaba nada, porque me lo dijo, pero le dio mucho placer suponer que la piba, que tambien es de aquel barrio, alguna vez escucho algo, su suegra quizas la puso sobre aviso, por ejemplo, y que esa noche, no podia hacer nada: asi como hace mucho se interpuso la historia secreta de los dos amigos entre "Esteban" y "Rocio", esta otra noche, mucho despues, se volvia a entrometer entre "Seba" y su novia.
Era la secreta victoria de mi amigo y, como toda victoria, tenia algo de venganza, tambien.
miércoles, 29 de abril de 2009
El vecino de su novia
Al siguiente paradero sube un muchacho, joven, de buen porte, al principio no le tomé atención. Se sentó al frente de donde estábamos, como había pocas personas, volteé a ver quien era y en ese instante se cruzaron nuestros ojos. Luego, mientras el colectivo nos transportaba, por inercia o costumbre, giraba a ver al chico y él también viraba como si estuviese sintiendo que lo observaba. Un tiempo estuve “rozando” miradas, pero luego los dos nos quedamos viéndonos por un largo rato.
Tenía ojos oscuros, cabello castaño, nariz respingada y pequeña, lunares o pecas diminutas ahí, quizás dos años mayor que yo. También vi su perfecto cuello, algo largo, su cabello lacio y crecido, sus labios rosados que parecían mojados, sus brazos, sus manos, sus piernas, sus muslos se veían grandes (eso lo constaté después), y obviamente su entrepierna, cuando subí la vista encontré que él hacia exactamente lo que yo hice hace instantes.
Tal vez la situación era rara: yo abrazando a mi novia mientras que me observaba con toda la libertad del mundo al chico del otro asiento y él me miraba detenidamente, no con lasciva sino con la mirada perdida, lo que hacia que me interesara en él, agregándole que estábamos en un autobús en el cual cualquier persona se pudo dar cuenta.
De pronto el bus se detiene en un paradero y el muchacho baja, reaccione y me di cuenta que en ese paradero nosotros también bajamos y trato de despertar a mi acompañante. No me costó mucho solo la sacudí un par de veces y unas palmaditas en su muslo para despertarla. Si no bajábamos a tiempo nos llevaba hasta el último paradero y tendríamos que volver en taxi. Cuando caminamos hacia su casa me percaté que el chico de las miradas penetrantes nos ganó el paso, estaba una cuadra más adelante. Pensé en preguntarle a ella quién es él pero no lo hice. Al llegar a su casa pasamos por su costado, él estaba metiendo las llaves de su casa y le saludo con un “hola, qué tal”. La casa del muchacho se encontraba en una esquina y la de ella en la esquina próxima.
Esa vez no pasó nada, pero en las otras noches, que iba a buscar a mi novia, traté de percatarme, cuando pasaba por su casa, si él estaba ahí. Me lo encontré en dos oportunidades. La primera, en su balcón, estaba tomando un refresco cuando, de repente, crucé por su calle, y volvimos a clavarnos esas miradas, seguramente se acordó de mí. La segunda vez estaba lavando su carro, tan solo de verlo con un jeans desgastado, mojados y pegados al cuerpo, con un polo blanco sin mangas, que mojado se podía apreciar sus tetillas completamente paradas por el frío, me excité de ver ese paisaje y se me paró la pinga.
Cuando pasé por su lado “accidentalmente” chocamos, volví la cabeza y me sonreí.
No fue hasta que en el aniversario de algún santo de la urb., todos estaban celebrando, tomando, festejando, comiendo. Había llegado al lugar sin saber que, como los padres de mi novia eran de otra religión, prefirieron ir a pasar ese fin de semana en otra parte. Me quedé un rato en esa fiesta patronal compartiendo con algunos vecinos, y de pronto vi al chiquillo del autobús, quise aprovechar que estaba sin compañía para entablar la conversación y saber más de él, al menos por curiosidad.
Ahí, parado en su puerta, a una cierta distancia de los demás, fui y no sé como hice comencé a hablarle, siempre con una sonrisa, y él me seguía el juego. Conversamos de todo un poco, se llamaba Miguel y como era obvio me pregunto por su vecina, con quien esa noche me acompaño, le respondí y le deje entrever que ella era algo pasajero y que tenía otros gustos. Parece que eso era lo que quería escuchar y me dijo que no había nadie en casa, si deseaba pasar a su casa a seguir charlando con más comodidad, cosa que acepte.
Aunque no hablamos de lo ocurrido en el autobús, estoy seguro que esas miradas eran de algo más. Ya adentro sacó unas cervezas que tenía escondido en la cocina. Tomamos vaso tras vaso y él ya daba signos de embriagues. Me senté a su lado y mientras dialogábamos poco a poco fui pasando imperceptiblemente mi mano por su pantalón, hasta que apreté fuertemente su bulto. Miguel se paró.
“Qué haces” me dijo. También me paré y tranquilizándolo le dije “Se que también lo estás deseando, solo déjate llevar”. “…Solo quiero que me la chupes…” agregó. “Está bien, no te preocupes” terminé.
Ambos de pie, yo con las manos en su cintura, empecé a bajarle el pantalón que cayó de un tirón hasta los tobillos. Aún con su trusa, le di unos pequeños mordiscos, acentuando la forma de su pene que tenía una semi erección, sobre la tela. Creo que la sensación de mi aliento le gustó porque rápidamente se lo bajó, dejándome ver una verga muy larga, delgada, que terminaba en punta, con unas bolas que caían por la gravedad. Miré su cara de entusiasmo y sin más inicié la subida y el descenso por su miembro, mientras el emitía un sonoro jadeo, podía sentir su glande golpeando mi campanilla.
Su verga emanaba mucho presemen. Se quitó el pantalón, la trusa y el polo que llevaba. Se echó en su sofá, con las piernas abiertas y su cabeza en el descanso, mientras que yo estaba arrodillado en el piso continuando la mamada. De la excitación yo también me despojé de mi ropa, ante lo que Miguel me llevó hacia su habitación.
Al entrar, él otra vez se echó, reposando en la almohada con las piernas más extendidas, y con las manos ocupadas haciéndose una paja. Me invitó a seguir, esta vez fui directo a chuparle las tetillas, que al simple contacto se pusieron duras, después bajé por su pecho, la raíz de pelo hasta su ombligo, me salteé y pasé por sus muslos, grandes, firmes, los lamí y mordisqueé, hasta llegar a su pubis. Primero metí sus huevos en mi boca, degustando de su peculiar forma, eso le encantaba, me hundía más la cabeza. Después, rodeé con mis labios el tronco de su pinga, desde la base hasta el glande, que ya estaba lubricando a borbotones, a veces daba lametones en su frenillo tratando de sacar cada gota de presemen que salía de allí.
Ante tal motivación él no se quedaba quieto, sus manos se habían apoderado de mi culo, los sobaba, pasaba sus dedos por la raya, y tanteaba mi hoyito, mientras que yo con una mano me pajeaba. Hasta que se atrevió a más e introdujo uno de sus dedos, me dolió ya que estaba seco y fue un poco tosco en meterlo, pero en breve me acostumbré. Su índice entraba y salía con un buen ritmo, lo que me hizo acelerar los movimientos de mi boca.
Antes de acabar me dijo que me quería coger. Por lo que fui veloz a buscar una caja de condones que estaba en mi casaca que lo había dejado en la sala. Se lo puse, lo embarré con la crema que me dio y me senté en el. Entró sin dificultades, sin perder más tiempo comencé con el vaivén, no duró mucho porque en ese momento eyaculó chorros de leche que percibí como llenaba el látex en mi interior. Aún sentado, me masturbé desenfrenadamente para también acabar, lo que hice manchando todo su pecho.
Después de eso, me vestí y me retiré del sitio. Miguel y mi novia, no eran amigos ni tenían ningún tipo de vínculo, por lo que nunca se enteró.
Autor: Xabier







































