Lo que aca encontras

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Comenzando la convivencia

Lo que comenzó siendo una historia de lo más normal, acabó siendo una aventura de lo más emocionante. Vivo en una ciudad mediterránea, el calor es algo normal, sobretodo en verano; época en la que la gente se reúne alrededor de una piscina, ya sea propia o de algún conocido, a refrescarse. Mi familia siempre había tenido la costumbre de hacer reunir a todos los sobrinos durante una semana en la casa de algún familiar con piscina. Allí nos divertíamos y jugábamos, y creamos grandes lazos de afectos entre unos y otros. Especialmente yo con mi primo Juanjo, de solo un año menos de edad.

Me llamo Roberto y tengo 19 años para 20. Tengo el pelo oscuro, corto cortado a tijera, con unas patillas delgadas que continúan hasta casi la barbilla, los ojos marrones y mido como 1.70m, soy claro de piel y apenas tengo vello corporal. Estoy delgado y algo musculado ya que salgo a correr un par de tardes por semana, siempre consigo encontrar un hueco en el día para mi sesión de footing. Sigo viviendo con mis padres, y estudio en la universidad de la ciudad donde intento sacarme una carrera de telecomunicaciones. Mi primo Juanjo y yo íbamos algún tiempo pensando en alquilar un piso al lado de la universidad (ya que él también estudiaba allí) y ser compañeros de piso. No estábamos seguros de cómo sería la convivencia, porque según se dice, no conoces a nadie al cien por cien hasta que no convives con él; así que para probar, mi primo tuvo una idea. Normalmente sus padres se iban todos los años dos semanas de vacaciones, y este año no iba a ser diferente; así que propuso que fuese a pasar ese tiempo a su casa, y viésemos que tal nos iba. A mi no me pareció mala idea y acepté.

Ya era el día de alojarme en su casa para ver como funcionábamos bajo el mismo techo. Cogí la maleta con la ropa que la noche anterior preparé, me despedí de mis padres y cogí el coche. Mi casa estaba a unos veinte minutos en coche de la de Juanjo, y ambas casa a 40 minutos de la universidad. Durante el viaje estaba un poco nervioso imaginando como acabaríamos tras estas dos semanas; y no dejé de darle vueltas al asunto hasta que entré al garaje de su chalet. Mi primo vivía en un chalet, era el único de la familia que lo hacía. Una casa de dos plantas, con jardín rodeando, una piscina propia… una casa en la que ya me gustaría a mi vivir.

Abrí la puerta del coche, salí del garaje y lo primero con lo que me encontré fue con mi primo en bañador esperándome en la terraza que daba a la puerta de entrada a la casa. Estaba moreno del sol, tomaba el color en verano muy fácil. Tenía el pelo castaño y algo corto, los ojos verdes y una boca que era la locura de todas sus amigas. En cuanto al cuerpo era delgado, no demasiado musculado ya que no tenía tiempo de hacer ejercicio con sus estudios, medía 1.78m y no tenía demasiado pelo.

Juanjo estaba mojado, al parecer le había pillado dándose un baño en la piscina, pero no dudé en darle un abrazo. Me suelo fijar siempre demasiado de todo, y una cosa que noté es que mi primo no usaba calzoncillos bajo el bañador. Se le notaba completamente el paquete. Estaba en estado de reposo, pero aun así se le notaba la forma de la punta. Hay una cosa que no sabe nadie de mí, y es que soy bisexual. Toda mi familia piensa que soy heterosexual, pero no es así. Me gustan tanto los hombres como las mujeres, aunque solo haya experimentado con mujeres hasta el momento. Y ese primer contacto con mi primo me puso un poco a tono.

Agarré la maleta, y me invitó a pasar a la casa. Dentro se estaba fresquito, tenía las ventanas abiertas y había una brisa muy agradable en el interior. Le pregunté en que dormitorio iba a dormir y me acompañó a él. Iba a dormir en su habitación, mientras que el dormiría en la de sus padres. No eran más que las 12 del medio día, y haciendo calor como hacía no dudé en darme un chapuzón en esa piscina tan maja que tenían en la parte de atrás de la parcela. Juanjo me dijo que se adelantaba a darse el baño, que me esperaba abajo. Estar en una casa sin padres, ni mujeres me daba la libertad de poder desnudarme y cambiarme de ropa sin tener que cerrar la puerta, me puse mi bañador de color azul decorado con unas manchas amarillas y mientras colgaba la ropa de calle que llevaba puesta antes en la percha, me di cuenta de que el cuarto de Juanjo daba a la piscina. Me asomé a ver que hacia mi primo; desde hacía unos años que me había resultado atractivo, jamás ha habido pudor entre nosotros dos, nos cambiábamos en la misma habitación, y no ha habido problema en vernos desnudos, pero a mucho pesar mío, nunca llegamos a más. No sabía las preferencias sexuales de Juanjo y tenia miedo de si me lanzaba yo perder nuestra relación.

Continué mirándole un minuto más por la ventana y bajé. Al parecer no tenia intención de meterse de nuevo al agua, estaba dándose crema por el cuerpo y pretendía tomar el sol. Me pidió que le repartiese protección solar por la espalda, lo hice, y acto seguido me levanté y me tiré al agua de cabeza. Mientras había estado dándole crema en la espalda yo empecé a tener una erección, que empezó siendo discreta, pero que al final terminó siendo más que evidente; tenía que bajarla de alguna manera. Yo desde el agua y el tumbado en una tumbona cerca de la piscina nos pusimos a hablar un rato de cómo nos iban nos estudios, de anécdotas con amigos, de cómo íbamos a organizarnos en casa, vamos, de todo…

Llegó un momento que los temas de conversación se acabaron, debido posiblemente al cansancio que daba ese sofocante calor y Juanjo me dijo que le gustaría dormir una pequeña siesta al sol antes de comer, yo asentí con la cabeza dándole a entender que sin problema, pero la cosa no acababa ahí; también me preguntó que se le importaba que lo hiciese desnudo, que normalmente lo hacía así y que preguntaba por si a mi me molestaba. Yo le contesté que sin problema, no vería nada que no hubiese visto ya (y era cierto, como ya dije, más de una vez nos hemos cambiado en la misma habitación). Mi primo sonrió y se bajó el bañador, como ya sospeché hace unas horas, no llevaba calzoncillos.

Se tumbó boca arriba, se puso las gafas de sol y ahí me dejó: metido en el agua con una maravillosa perspectiva de todo su miembro. Para estar en reposo era bastante grande, estaba del mismo tono que el resto del cuerpo, depilado y sin circuncidar. Yo no sabia que hacer, si quedarme en el agua contemplando, o salir e imitar a mi primo y tomar el sol un rato. Opté por la segunda opción, me concentré para bajar la pequeña erección que volvía a tener y salí del agua. Me senté en la tumbona que estaba al lado de la de Juanjo y me puse un poco de crema protectora hasta donde yo solo podía y me tumbé boca arriba también. Jamás había probado eso de tomar el sol desnudo. Si que es verdad que delante de mi primo no me daba vergüenza desnudarme, pero me daba algo de pudor hacerlo en un espacio abierto, aunque este estuviese vallado, sea propiedad privada y esté lejos de mirones. Hice un acto de valentía y me despojé del bañador de una vez, incluidos los calzoncillos. Mi primo que hasta entonces no había dado señales de vida dijo con ánimo “¡ese es mi primo!” sonrió y volvió a quedarse callado. Me volví a tumbar boca arriba y entrecerré los ojos hasta que me quedé dormido.

Cuando me desperté no habría pasado más de medía hora. Abrí un poco los ojos y vi algo que me dejó parado; mi primo se estaba masturbando delante de mí. Al parecer había esperado a que me quedase dormido para él empezar. Su polla estaba en plena erección, le debía de medir unos 17 cm. Me quedé mirando ese hipnótico sube y baja hasta que me di cuenta de que mi polla también se había puesto firme, y al parecer no era el único que se había dado cuenta. Mi primo me estaba mirando. Se rió y me dijo que me uniese, que las pajas al aire libre y al sol sientan mucho mejor. Ya que estábamos puestos comencé yo también.

Mi polla no medía tanto como la de mi primo, la última medida hace unas semanas decía 16,4 cm. pero parecía más gruesa. La mía estaba circuncidada y no estaba depilada, aunque no tenia demasiado pelo (como ya dije antes, no soy muy velludo). No pensaba que una paja en esa situación sería tan gratificante. El sol y el calor, y sobretodo el hecho de que Juanjo estuviese haciendo lo mismo que yo a unos centímetros me ponía a cien. Tanto me puso que no tardé demasiado en correrme, aunque me habría gustado aguantar más. Me corrí sobre la mano y me limpié con una caja de pañuelos de papel que había puesta estratégicamente en una mesa cercana. Cuando volví de limpiarme Juanjo todavía seguía allí. Concentrado, con cara de placer, moviendo ligeramente la cintura con cada bajada de la mano alrededor de su polla. Debía de estar gozando mucho. Yo mientras tanto me había vuelto a sentar y había comenzado a pajearme de nuevo.

A los pocos segundos de que comenzase con mi nueva paja, mi primo, sin dejar de masturbarse me propuso que algo.

-Primo ¿Por qué no nos masturbamos mutuamente?, he leído que da mucho gusto eso de que una mano ajena te haga una paja –dijo mirándome a la cara y luego bajando ligeramente la mirada a mi ardiente polla- pero no te apures, ¡sin mariconadas! -… Vale –dije poniendo cara de que no me hacía demasiada ilusión, aunque en realidad era lo que estaba esperando.

Agarré la tumbona en la que estaba yo, la acerqué a la de Juanjo, y me tumbé. Fui el primero en tomar el miembro del otro. Empecé a hacerle una paja de la mejor forma que sabía hacer. De manera relajada y recorriendo de arriba abajo toda la longitud de la polla acariciando con la punta de los dedos los testículos cuando bajaba. Mi primo ya comenzó también con su parte y empezó a masturbarme a mí. A diferencia que yo, él me masturbaba a su modo, rápido e intenso, chocando su borde de la mano contra mi pelvis con cada bajada. Estaba excitadísimo, disfrutaba teniendo ese rollo de carne caliente y palpitante en mi mano y sabiendo que con ello estaba haciendo disfrutar a otra persona; un goce mutuo. Subía con mi mano por su miembro apretando ligeramente hasta el final, y calmadamente volvía a bajar haciendo que su capullo se descubriese al máximo.

Notaba que con cada movimiento mío, el movía la cadera hacia delante debido al gusto. Por otro lado yo otro lado también estaba disfrutando enormemente de la paja que él me hacía a mi. Yo acostumbraba a masturbarme lentamente, pero la manera brusca con la que lo hacía Juanjo no estaba mal del todo, notaba como mis bolas con cada golpe se tambaleaban de un lado a otro, y daba mucho gusto.

Estuvimos largo rato haciéndonos gozar hasta que empecé a notar que mi primo estaba empezando a sudar más, que ponía tensa la polla y que el movimiento de cadera era cada vez más evidente. Estaba llegando al clímax.

-Ahhhh, ahh!! ¡Me corro! –dijo con la voz ligeramente temblorosa.

Y acto seguido soltó su leche caliente. Las primeras gotas de semen le cayeron sobre el pecho, y el resto se fueron escurriendo sobre mi mano, entre mis dedos. Tras eso, yo estaba que no podía más, y sin apenas tiempo para avisar yo también me corrí. Mi corrida no llegó tan lejos, y no eyaculé gran cantidad de semen puesto que yo ya había eyaculado antes; pero aun así creo que fue el mejor orgasmo que había tenido en mi vida. Y ahí estábamos mi primo y yo; yo con su leche en mi mano y él con la mía en la suya. Ambos estábamos con la respiración acelerada, mirándonos y con la mirada relajada.

-¿Ves como sientan muy bien las pajas al aire libre?

Asentí con la cabeza de manera cansada, nos levantamos de las tumbonas, nos lavamos las manos y nos fuimos a preparar la comida.

Como ya comenté antes, el estar en una casa solo de hombres daba cierta libertad, como la de poder ir desnudo todo el día por la casa sin poner incomodo a nadie. Hacía un calor horrible, y el estar sin ropa ayudaba bastante a combatirlo.

Estuvimos todo el resto del día tranquilos, en casa, sin visitas. Jugando a la videoconsola, viendo la tele… llegó la hora de dormir y cada uno nos fuimos a nuestras respectivas camas. Juanjo a la de sus padres y yo a la de Juanjo. Juanjo parece que dormía como un tronco, no oía ningún ruido de allí; yo por otro lado no podía pegar ojo pensando en lo de la mañana en la piscina. Me hice una gran paja recordando la muy buena experiencia de esta mañana y me dormí.

Aun quedan muchos días en esta casa.

Continuará…

Autor: Kevin

sábado, 27 de diciembre de 2008

Hermosas piernas!

viernes, 26 de diciembre de 2008

Sigue moviendo el cu cu

jueves, 25 de diciembre de 2008

Otra pajita

miércoles, 24 de diciembre de 2008

A mover el cu cu..

martes, 23 de diciembre de 2008

En la compu

lunes, 22 de diciembre de 2008

Jugueton en el baño

domingo, 21 de diciembre de 2008

Que feliz esta!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Con un amigo

La historia que voy a contar ocurrió no hace mucho, apenas hace dos meses con uno de mis amigos.

Yo siempre he sido gay, pero ninguno de mis amigos lo sabía. También resulta que uno de mis amigos siempre me ha gustado, pero él tenía novia. Este chico, Pablo, es uno de esos al que le gusta cuidarse e ir al gimnasio. Rubio aunque de ojos marrones y alto, y muy guapo. Yo, Roberto, en cambio soy de pelo negro, más bajo que él, aunque también soy de esos que van al gimnasio.

Un día, mis amigos y yo, fuimos a dar una vuelta pero nos aburríamos mucho, por lo que decidimos ir a la casa de uno de ellos. Cuando llegamos, algunos se pusieron a jugar a la consola, y otros al ordenador. Entre los que estábamos en el ordenador, Pablo. Parecía lógico que tuviéramos que entrar en una página de tías en pelotas. Yo como nadie sabía lo mío, hice como si me interesara, aunque la verdad no me gustaba para nada. Entonces eso que el de la casa, propuso algo diciendo:

—Estoy súper caliente.

Lógicamente yo era el único, o creo que era el único que no lo estaba por haber visto a esas chicas en pelotas. Esto que llegaron los dos del salón y dijo uno de ellos:

— ¿Nos hacemos unas pajas?

Yo al oír eso, me empecé a excitarme, podría verle el pene a Pablo. Pero algo ocurrió, Pablo dijo algo:

— ¿Esto no es de gays?

Todos, lo pensaron y al final no nos masturbamos. Una pena para mí, que iba a poder ver el pene de mi amigo. Ya era tarde por lo que nos marchamos. Mi casa esta cerca de la de Pablo. Por el camino Pablo y yo íbamos hablando, entonces yo dije:

— ¿Qué tal la novia? Hace mucho que no te veo con ella. —Ya, es que estamos algo mal, no se si quiero seguir con ella. — ¿Piensas dejarla? —La verdad es que esta noche tengo que hablar con ella, pero lo más seguro es que si que la deje.

Cuando escuché eso de la boca de mi amigo, me quedé sin palabras. Sabía que no era gay, y que siempre había estado con chicas. Pero mejor con nadie que sin mí. Me despedí de él. Era sábado por lo que salimos todos los de la banda menos Pablo que estaba hablando con su novia. Nos fuimos de fiesta. Ya era tarde y vimos como Pablo se acercaba a nosotros. Nos contó que lo había dejado con su novia (La verdad es que no era muy buena persona esa chica) Al día siguiente, fui a buscar a Pablo para salir, como solíamos hacer. Yo empezaba la ruta para ir a buscar a los chicos.

Cuando llegué a casa de Pablo, me abrió la puerta con el torso desnudo. Yo disimulé mi excitación. Me dijo que sus padres se habían ido, y que volverían el lunes. Me dijo que tenía que ducharse y que podía usar el ordenador de su habitación si quería mientras se duchaba. Esperé un rato en su habitación y entró. Con una tolla que le cubría la parte de abajo. Entonces (lo que hizo no me lo podía ni imaginar) se quitó la toalla y se quedó desnudo delante de mí, mostrándome su pene depilado, sin estar erecto, pero aún así bien dotado. Pero comenzó a vestirse. Yo que había estado mirándole sin que se diera cuenta todo el rato me quedé atontado, mi pene estaba durísimo. Pablo se me quedó mirando y me dijo:

— ¿Te pasa algo? —No. ¿Te puedo hacer una pregunta? — Si. — ¿Te depilas el pene?

Cuando dije esto creí que mi amistad se iba a acabar para siempre.

—La verdad es que sí. Me gusta tenerlo depilado.

Entonces me hizo él la misma pregunta sobre si yo me depilaba. Entonces le dije que sí. El día pasó. Pasó una semana, ya era viernes. Pablo y yo estábamos en el parque esperando a los demás a que aparecieran. Entonces hablamos, él me dijo:

— ¿Cuándo vas a tener una novia? —Novia… No sé, de momento no me interesa.

Creo que a partir de esto, todo fue algo de mucha buena suerte para mí, porque no me pude creer lo que iba a pasar. Yo le pregunté por que lo había dejado con su novia.

—Por que estoy enamorado de otra persona desde hace mucho tiempo, pero nunca he podido reconocerlo.

— ¿De quien? —De ti Roberto.

Cuando dijo esto, me quedé sin palabras, aunque lo que dije a continuación creo que no fue lo correcto.

—Que gracioso. Buena broma. Ahora en serio, ¿de quien estás enamorado?

¿Por que diría eso?, seguro que le hice pensar que no era gay o algo parecido. Pero todo comenzó a ir bien. Se acercó a mí, nos miramos fijamente a los ojos, y me besó. Un beso que jamás olvidaré. Pero como lo bueno tiene que acabar, le sonó el teléfono.

—Me tengo que ir, pásame a buscar esta noche a mi casa.

Por la noche, llegué a la puerta de su casa. No sabía si llamar, lo que había ocurrido por la tarde debía de ser un sueño. Pablo abrió la puerta, y sin decir nada me besó de nuevo. No había nadie en su casa. Me llevó a su habitación mientras me besaba. Me tiró contra la cama. Entonces la mejor noche de mi vida comenzó. Se quitó la camiseta, y me quitó la mía, mientras me decía que me quería y que quería estar conmigo. Se quitó los pantalones, los playeros y calcetines. Ambos estábamos en bóxer. Entonces comenzó a besarme todo mi torso, hasta llegar al bulto de mi polla. Entonces se quitó su bóxer y yo el mío. Ambos estábamos desnudos.

Me empezó a chupar la polla, mientras lo hacía yo le agarraba su cabeza. Entonces yo me puse encima de él. Comencé a chupársela. Vi, que encima de su mesilla había dos condones que había puesto para aquella noche. Cogí uno y entonces me lo puse. Se dio la vuelta y puse mi capullo de mi polla en su ano. Comencé hacer fuerza, y se la metí hasta el fondo. Empezó a gritar de gusto y yo le acompañé, estaba flipando del gusto que me daba, quería terminar, pero también quería seguir. Entonces saqué mi pene antes de que me diera el gustillo. Él se puso encima de mí, y me la metió hasta el fondo mientras me chupaba el cuello y me susurraba que era su primera vez que alguien se la metía por el culo y que él la metía.

Cuando él llegó al orgasmo noté como su semen se quedaba en el condón, pero era como si estuviera dentro de mí. Entonces me besó, y empezó a chupármela hasta que me corrí en su boca. Me miró y me besó. Todo había terminado.

Los dos desnudos, en la cama nos abrazamos y nos besamos durante bastante tiempo.

Al día siguiente me desperté, cuando me giré, vi como unos ojos preciosos me estaban mirando, y como Pablo me daba los buenos días y me daba un beso. Los fines los padres de Pablo no estaban en casa. Por lo que después de ducharnos, estuvimos viendo películas y hablando desnudos.

Tengo que decir que mi pene y el suyo estuvieron tiesos casi todo el día. Entonces él me pidió ser novios y contárselo a todos. Yo dije que si. Ese sábado lo hicimos tres veces.

Dos meses después, Pablo y yo somos novios y todos lo saben y lo aceptan, somos felices y nos gusta follar todo lo que podemos y en lugares donde nadie puede imaginarse pero que ya lo contaré otro día. Tengo que decir que el sabor de su polla es el mejor que he probado.

También tengo que decir que Pablo tiene una manía que me gusta, que es la de estar desnudos cuando estamos en alguna de nuestras casas y no están nuestros padres.

Autor: 18gay

viernes, 19 de diciembre de 2008

Jugando y ganando

Antes de empezar a contarles lo que en esa ocasión me sucedió, debo recordarles, a quienes ya me han leído, o informarles a quienes aún no me conocen que soy un ser humano común y corriente, apasionadamente enamorado de la vida y sus placeres, dejándola transcurrir mientras la disfruta plenamente y sin limitaciones.

Empiezo por comentarles que, en la ciudad donde vivo, el agua sale de los grifos clara y transparente, pero no lo suficientemente pura como para poderse beber por lo que la usamos únicamente para la ducha, el lavado de la ropa, el aseo de la casa en general, el mantenimiento del jardín, etc. y, para beber, hay empresas que, a precios módicos, entregan el agua potable a domicilio, envasada en garrafones de diverso cupo, generalmente de veinte litros.

Los trabajadores que hacen el reparto en las casas habitación hacen un constante ejercicio de levantamiento de pesas al manejar para su entrega esos garrafones, lo que no sólo los mantiene ágiles, sino que, al cabo del tiempo les proporciona una estructura muscular que los hace verse espectaculares: pechos amplios, espaldas anchas y bíceps maravillosamente bien desarrollados, aunque no todos son amables y bien parecidos.

En la ruta donde se ubica la casa donde vivo, hace alrededor de dos meses, cambiaron al repartidor. De un hombre maduro y, para mi gusto, demasiado adusto, a un nuevo trabajador que, a golpe de vista me cautivó; era joven (veintipocos años) una piel con ese tono dorado que adquieren los hombres rubios por la exposición constante al sol; una cara de facciones regulares, una mirada amable en unos ojos de color aceitunado, una risa fácil, alegre y contagiosa y un cuerpo con el desarrollo muscular al que arriba me refería; todo ello adicionado con un viril y grato tono de voz y una risa pronta, alegre y contagiosa. “Tiene cara de ángel y cuerpo de demonio lujurioso”, escuché comentar a una vecina. “Una escultura griega”, pensé yo, que milagrosamente, ha cobrado vida con todas las características que ello implica, es decir, ágiles y seguros movimientos -¡Qué sensualmente se mueve! grato aroma –es limpio, pero se percibe un sutil olor a macho cuando se te acerca- agradable sonido –tiene un incitante timbre en su risa y en su voz.

En pocas palabras, un ejemplar de varón como para acostarse todo un día y muchos más con él y disfrutarlo sin separarse de él un solo minuto.

Unos días antes de la Navidad el nuevo repartidor me mostró unos volantes en los que se ilustraban algunos objetos promocionales, obsequio de su empresa, para que escogiera cada cliente el que fuera de su agrado. Escogí un secador de felpa para platos, y cubiertos, con el estampado y color adecuados a la decoración de mi cocina.

—Escogió usted con buen gusto, señor, esas toallas están muy bonitas y, precisamente por eso, fueron, hoy, las que primero se me acabaron, pero se la traigo mañana ¿qué le parece? O tal vez hoy, al terminar el turno, si acabo temprano.

—Me parece muy bien —acepté, pensando en que si me la traía al terminar su turno, podría invitarlo a pasar a la casa y tal vez hubiera oportunidad de tener algún acercamiento con él, aunque, recapacité, no era muy factible.

Pero lo fue; ya había yo olvidado el incidente cuando, alrededor de las seis de la tarde sonó el timbre, abrí la puerta y ahí estaba mi escultura griega en vivo y a todo color, con una bolsa bajo el brazo y las manos dentro de las bolsas del pantalón, como si estuviera jugando pin-pon con los maravillosos testículos que yo imaginaba.

—Tal como quedamos, señor, aquí traigo la que le gusta – e hizo una inclinación de cabeza como si señalara su tan deseada herramienta.

Un demonio pícaro y lujurioso me dictó la respuesta que hasta a mí me sorprendió oírmela decir.

— ¿Me está usted albureando? –El albur es, en mi país, la frase de doble sentido con la que se dicen, en forma disimulada las cosas más atrevidas- ¿Quién le dijo que la cosa que trae usted ahí, en medio de las piernas, me gusta?

—No señor, discúlpeme, yo no quise decir eso —me dijo tartamudeando, mientras sacaba las manos de sus bolsas agitándolas como si quisiera borrar con ese movimiento lo antes dicho y dejando caer la bolsa de papel que llevaba bajo el brazo— no me interprete mal, señor, yo lo respeto.

—Mire —proseguí como si no lo escuchara— para empezar, ni yo mismo sé si me gusta o no porque ni siquiera la he visto. Pase —lo tomé del brazo y lo hice pasar, cerrando la puerta— ¿Me la piensa mostrar? — ¿Yo, señor? Es que… —y giraba su cabeza hacia un lado y otro, como si buscara por donde escapar —Discúlpeme, señor, esto ha sido un “malentendido” yo hablaba de la toalla que traía en la bolsa que se me cayó y se quedó tirada afuera de la puerta. Por favor señor, si en la empresa se enteran de este incidente, voy a tener problemas, tengo pocos días de haber entrado y necesito mucho el trabajo.

— ¿Eres ya casado? —pregunté sin saber por qué y cambiando del “usted” al “tú”. —Si señor, acabo de cumplir un año de haberme casado. —Y… ¿eres ya papá? —Si, ya; tengo una bebita de un mes.

—Eso justifica tu preocupación por conservar el trabajo. Por cierto, un amigo mío, que presume saber mucho de esas cosas asegura que, siendo los hombres los que deciden el sexo de los hijos, los que quienes tienen hijas mujeres es porque son sexualmente muy activos y tienen relaciones con mucha mayor frecuencia que los que tienen hijos varones ¿Es cierto eso? ¿Tú qué dices?

—Yo diría que si es cierto —dijo conteniendo una sonrisa presuntuosa— Ya se imaginará cómo ando todo el día ahora que estoy en cuarentena. —¿Debo entender que me estás pidiendo una ayudadita?—No, señor. La ayudadita, en cuanto a sexo, sólo podrá pedírsela a una mujer y, en cuanto a recursos económicos, tengo mi trabajo y no pido ni acepto limosnas.

Su actitud me agradó y, con estas observaciones, mi cerebro empezó a trabajar a gran velocidad mientras seguía sosteniendo la conversación.

—No te preocupes, creo que estoy encontrando una solución a tus problemas. Te aseguro que no pretendo suplir a una mujer ni sería capaz de ofenderte con una limosna. Mi proposición es esta —continué— voy a retarte a participar en un juego en el que, si pones algo de tu parte, podrás obtener, no una limosna, sino una ganancia en dinero y, con un poco de buena voluntad, un desahogo… “emocional” ¿Lo intentamos? — ¿Por qué no? Usted me dice cómo. —El requisito es que te despojes de conceptos prejuiciosos y te concentres en cumplir ciertas tareas sumamente fáciles y, en este caso, lucrativas.

—Bueno, si no es algo muy difícil…empecemos. —En primer lugar, voy a sacar de mi cartera un billete de cada una de las denominaciones en circulación ¿puedes decirme cuales son? —Si señor, eso es muy fácil. Y si le digo cuántas denominaciones existen ¿ya gané? —No, ja, ja, ja, si me dices cuantas denominaciones existen empezamos el juego. —Está bien, Existen billetes de veinte, de cincuenta, de cien, de doscientos, de quinientos y de mil pesos.

—Correcto. Como ves estoy colocando aquí sobre la mesa un billete de cada denominación y empezamos con el billete más bajo, El de veinte pesos. Si cumples con la tarea que voy a señalarte es tuyo. Después de eso, cambiaremos ese billete con el que le siga en valor y te indicaré una tarea fácil de cumplir, si lo haces, cambiarás el billete que tienes por el de la denominación siguiente y así sucesivamente. Cada nueva tarea que cumplas, tu billete será cambiado por otro que será el que le sigue de mayor valor. ¿Entendido?

—Entendido.

Le acerqué el billete de veinte pesos mientras observaba fijamente la expresión de su rostro.

—Acomódate el pene por encima del pantalón, ajustando la tela para que muestre su forma y su tamaño —le dije pausadamente.

Me miró unos segundos extrañado.

— ¿Para qué? Estoy cómodo así, empecemos el juego. —El juego ya empezó —le aclaré— esa es la primera tarea. Marca la forma y el tamaño de tu pene por encima del pantalón. — ¿Qué estás diciendo? —preguntó con un gesto de incómoda incredulidad, cambiando la forma de trato al “tuteo”— esto parece el castigo de uno de esos juegos estúpidos que jugábamos en la escuela primaria. —Si, creo que es así, ¿Quieres hacerlo? O pierdes y aquí termina el juego.

—No, no, no —se apresuró a decir— voy a hacerlo, pero me siento como un imbécil haciendo una demostración de las dimensiones y forma de mi pene —y, después de una pausa, mientras resaltaba la forma con la tela, por cierto muy delgada del pantalón, agregó— quiero aclararte que no me siento avergonzado de mi miembro viril, sino muy orgulloso y no tengo por qué avergonzarme de él. Como puedes ver, estoy bastante bien dotado, es grueso y de bastante buen tamaño, sobre todo cuando se pone en estado de erección que es lo que parece empieza a pasar ahora.

—En este caso el billete de veinte pesos ya es tuyo y puedes cambiarlo por el de cincuenta pesos si logras ponerlo, mediante frotamientos y ligeros apretones, antes de quince segundo en estado de erección. —No hacía falta que lo dijeras, en este momento ya ha alcanzado, como ves, su máxima dimensión.

En efecto, su pene se había convertido en un potente ariete que parecía a punto de romper la delgada tela de su pantalón y, en la punta de él, se notaba una mancha nada pequeña de humedad debida a la secreción de líquidos seminales.

Haciendo un esfuerzo para separar la vista de aquel estupendo bulto, proseguí.

—La siguiente tarea te va a proporcionar, creo, un poco de alivio. Consiste en dejarlo al aire, sacándolo fuera del pantalón, en cuanto lo hagas podrás cambiar tu billete de cincuenta pesos por el de cien. —Encantado de la vida —dijo desabrochando la hebilla del cinturón y bajando, dicho pantalón, y además la trusa, a las rodillas dejando al aire, no solo la hermosísima verga balanceándose arrogante con el enrojecido glande que parecía a punto de explotar, sino además un par de poderosos y potentes testículos y una mata de abundante velocidad que aumentaban la hermosura del conjunto que me tenía fuertemente hipnotizado y con la lengua nadando en una abundante secreción de saliva.

—A partir de este momento, debo de participar contigo en la ejecución de las tareas. Te advierto que irá aumentando el grado de dificultad. —Adelante —contestó con voz entrecortada y cerrando los ojos— pero date prisa porque me está costando trabajo mantener el control. Tengo unas ganas locas de jalármela y eyacular. —Para que puedas cambiar tu billete de cien pesos por el de doscientos tendrás que permitirme subir y bajar tres veces la piel que lo cubre de la base a la punta y regresarla tirándola de la punta a la base, sin e-ya-cu-lar —le dije recalcando la palabra.

—Ssssssssssss —hizo un sonido silbante aspirando aire entre los dientes y tragó saliva— Muy bien, puedes hacerlo, nada más cuento primero del uno al tres lentamente, mientras me concentro… uno… dos… tres. Adelante.

Asentí y lo vi cerrar los ojos. .

—De acuerdo, concéntrate, aquí voy.

Cerré mi mano alrededor de aquél estupendo trozo de carne repleto de vida, vigor, calor y energía y sentí que era yo el que no podía controlar el orgasmo. Me sentía volando hacia el paraíso, era una verdadera gloria sentir la temperatura, la dureza y la humedad de aquel delicioso instrumento de placer por el que sentía correr a raudales la vida y subiendo y bajando la mano oprimiendo suavemente aquel fierro candente, empecé, con marcada lentitud.

—Uno… —subí y bajé la mano con una firme y suave caricia— dos… —volví a subir y bajar— tres… —nuevamente hacia arriba y hacia abajo y luego, haciendo un esfuerzo sobrehumano abrí la mano y solté mi encantadora presa, la que se balanceó provocativa.

No pude contener un suspiro, al tiempo que él lanzaba un gemido sordo.

—Va por el de quinientos —anuncié— Ahora, para cambiar tu billete de doscientos por el de quinientos voy a acercar mi boca a la punta de tu pene, voy a pegar a el mis labios y voy a depositar tres cariñosos, cálidos y húmedos besos en el mientras tú, haciendo un esfuerzo, y en absoluto silencio, sin meter las manos, te concentras para no llegar al orgasmo. ¿Entendido?

—Va por el de quinientos —repitió como reafirmando.

Acerqué mis labios y, al sentir el roce de mi aliento, su pene respingó. Él cerró los ojos buscando la mayor concentración. Lo vi apretar los puños y contener la respiración, sentí su cuerpo tenso mientras yo depositaba tres besitos suaves y tiernos, adicionados con una leve caricia de mi lengua, en la punta de su adorable instrumento. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no ser yo el que eyaculara, sentía un fuerte impulso para detener el esperma que luchaba por salir expulsado de mi candente pene. Pasado el momento sentí como soltaba el aire contenido en sus pulmones y aflojaba los músculos de su cuerpo tenso. Admiré su fuerza de voluntad… y me sorprendí de la mía.

—Te felicito, amigo, no creí que pudieras aguantar. Ya tienes quinientos. —Voy por el de mil —me interrumpió— quiero los mil pesos. —Te admiro —le dije— nunca creí que pudieras aguantar hasta aquí. La siguiente sería la última tarea ¿Estás seguro de que quieres avanzar? Si fallas, lo perderás todo. Vuelvo a preguntarte ¿Quieres seguir?

—Rápido, adelante —Y con los ojos cerrados, el cuerpo tenso y el pene escandalosamente erecto al aire, se quedó en silencio. —Esta es la última tarea. Aquí puedes llegar a tener mil pesos o perderlo todo. Te pregunto una vez más ¿Quieres continuar?

No pronunció ninguna palabra, sólo hizo un movimiento afirmativo de cabeza

Está bien, es tu voluntad. Esta última tarea consiste en… —aquí hice una pausa antes de proseguir— en permitir que yo ponga mis labios en la punta de tu verga y le permita que, lentamente, penetre en mi boca. Yo permaneceré chupando durante quince segundos que contaré dando pequeños golpes sobre tus caderas. Si al dar el último golpe no has explotado arrojando tus chorros de semen hacia mi garganta, yo me daré por vencido, abriré mi boca, me retiraré y habrás ganado ¿Entendido?

Un movimiento afirmativo con la cabeza me respondió.

Acerqué mis labios a la cabeza ardiente de su pene, los entreabrí sintiendo como aquella deliciosa barra viva de exquisita carne iba penetrando arrastrándose y palpitando sobre mi lengua y empecé a chupar con gula; cada chupada era un paso que me acercaba a la gloria; mis manos golpeaban pausadamente calculando los segundos sobre sus caderas… seis… siete… ocho…cada segundo me acercaba más y más a un incontenible orgasmo y al disfrute de un placer grandioso, exorbitante, desmesurado como nunca lo había sentido… doce… trece… catorce… al llegar a los quince segundos, acepté que ya había yo perdido y me preparé, haciendo un esfuerzo, a retirarme. En ese exacto momento, sus dos manos, como dos tenazas de hierro, sujetaron mi cabeza y lo oí exigir, con voz ronca en un grito difícilmente contenido:

—No te detengas. Sigue. Sigue chupando. Me vale madre el dinero. Quédate con él, pero sigue mamando. ¡Me estás llevando al cielo! ¡Qué delicia! ¡Qué gozo! ¡Qué maravilla! Nunca me la habían mamado así. No te detengas. Sigue, sigue así, cabrón, máaaaaaaaasssss, máaaaaaassssss, asiiiiiiií.

En ese mismo instante, al unísono también, con una sincronía perfecta, arqueó el cuerpo y su verga empezó a llenar mi boca con abundantes chorros de su riquísimo semen con un exquisito sabor a suavemente salado sudor, leche y miel, mientras mi pene explotaba arrojando borbollones de esperma.

A partir de entonces ya no competimos, ya no hacemos apuestas, pero nos amamos intensamente y seguiremos amándonos por toda la vida.

Gracias por leer nuestra historia, los dejo, está tocando en estos momentos mi proveedor de leche, digo… de agua, bueno… de todo. Ustedes comprenden ¿verdad?

Autor: Aquel

miércoles, 17 de diciembre de 2008

De que se sonreira?





domingo, 14 de diciembre de 2008

Follando como bestias 2

viernes, 12 de diciembre de 2008

Pisotolones




domingo, 30 de noviembre de 2008

Follando como bestias


sábado, 29 de noviembre de 2008

Tortas calientes

jueves, 27 de noviembre de 2008

Flaquito tranquilo

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Curva peligrosa

martes, 25 de noviembre de 2008

Carne argentina

lunes, 24 de noviembre de 2008

Jugosa la cabezona...

domingo, 23 de noviembre de 2008

Lo que tiene entre manos!!!

sábado, 22 de noviembre de 2008

Fiesta con trava

viernes, 21 de noviembre de 2008

Despidiendo a un amigo

Hola mi nombre es Luis, tengo 29 años, vivo en Montevideo-Uruguay, este es mi primer relato, me considero algo raro no sé si hetero, o bisexual, la verdad no lo tengo claro. Lo que sí tengo claro es que tengo una gran atracción por la gente de color, si, morocho, negro, mulato, como quieran llamarlo siempre que sea con el más grande respeto ya que muero por acostarme con uno, y mi mejor amigo es negro.

Lo que voy a contar fue verdad y es lo que me pasó, hace dos años Rubén (que es el nombre de mi amigo), se fue a vivir a Estados Unidos, el día antes a irse, tuvimos una despedida ya que no sabíamos cuando volveríamos a vernos.

Nos encontramos en su casa con dos amigos más, y unas chicas, (pensábamos en aquella orgía), el tema es que las chicas se las dieron de difíciles, y trago va trago viene, no quisieron tener sexo y se fueron. Se imaginan como quedamos todos de calientes el tema es que estos dos amigos se fueron a bailar y Rubén y yo nos quedamos solos, él tenía que levantarse temprano al otro día para preparar todo para embarcarse, y no quería trasnochar. Nos quedamos hablando y me dijo:

-Voy a bañarme ya vengo, pone una peli y espérame.

Le hice caso, prendí la tele y busqué una peli, obviamente puse una porno ya que me encanta la pornografía, estaba deleitándome mirando la peli cuando aparece Rubén y me dice:

-¡Estás como loco! ¡Querés que te clave acá nomás!, ¡mirá como me dejó la minita!

Y grande fue mi sorpresa cuando vi parado ¡aquel pedazo de carne! En mi vida había visto algo tan grande, bien negra, gruesa y dura, que se me hizo agua la boca, y lo peor, no entendía que me pasaba, sentí un deseo enorme de chupar aquel pedazo, y a su vez decía ¡no puede ser!, ¿Qué estoy pensando?

La cuestión es que me subía un calor imponente y lo único que hice fue pasarme la lengua por los labios, y Rubén me dijo:

-¡Ah! Pero parece que te gusta, te estás relamiendo.

Y yo le respondí:

-¡No seas boludo! Nunca te vi desnudo y no sabía que tenías tal herramienta, con razón las minitas te seguían y no te dejaban ir, picarón.

Se rió y me dijo:

-Cada cual tiene su secreto ja, ja.

Seguimos tomando y mirando la peli, pero los ojos se me iban mirando ese gran bulto entre las piernas, y varias veces me pescó mirándolo y se reía. Me puse muy nervioso y decidí irme ya que tenía muchos sentimientos confusos y a su vez no sabía que hacer. Le dije:

-Bueno Rubén me retiro. -¿Ya te vas? Recién empieza la noche, déjate de joder y anda a abrir otra cerveza. -¿Te parece? -Si, más bien, aparte te la voy a poner un ratito, o querés chuparla? -Dale, déjate de joder, (le respondí). -No, te digo, si querés está todo bien, ¿nunca te cogiste un puto? -No, la verdad que no, (respondí). -No sabés lo que te perdés.

-No tiene nada de malo, ¡es sexo! -Pero a vos te encantan las mujeres -Es verdad, pero tanto gozo, con el culo de una mujer, como con el culo de un puto -No se suena raro. -Nada de raro, eso sí, solo doy, no recibo, le dicen activo, me encanta.

Mis ideas volaban por mi mente no podía creer lo que me decía, pero me gustaba, y quería meterme todo ese pedazo en la boca, era muy raro, pero morboso. Seguimos hablando hasta que la sacó del pantalón y me dijo:

-¿Querés probar? Está todo bien, si no te gusta salimos a buscar un culo y le damos entre los dos, ¿te parece? -No, estás mamado (le dije) -No para nada, te pesqué varias veces mirándome el bulto desde que la viste sácate las ganas y tocala o chupala lo que vos quieras.

Miré aquel pedazo de carne enorme y no aguanté, me agaché y me lo metí en la boca, estaba bien caliente apenas me entraba, y me dijo:

-Ah! Que boquita caliente, está fabuloso, seguí, seguí…

Como pude metí aquel pedazo enorme en mi boca, me sentía una puta barata de cine, pero me encantaba, así estuvimos un rato hasta que me dijo:

-¿Querés probar por atrás? -¡Noooo! Es muy grande, me vas a romper el culo. -Despacito con mucha saliva o crema un poco duele, pero después vas a pedir más. -No, no, por ahora no, solo chuparla. -Me voy mañana, ¿cuándo sino? -Bueno, pero si duele dejamos. -Dale, le pongo mucha saliva.

Nos acostamos y empezó a masajearme con un dedo y le puso mucha saliva, me dolía horrores parecía que me iba a hacer, no estaba muy convencido, pero me dije vamos a probar, cuando pensó que estaba me dijo:

-Voy a intentar meterla, si te duele avísame. -Bueno, dije, entre temblores y miedos.

Se acercó y puso esa gran cabeza en la entrada de mi agujerito, jugueteó un rato, e intentó meterla. El dolor que sentí fue increíble le dije:

-No me duele mucho, sácala, es muy grande. -Bueno voy a traer crema. -No, no, déjalo así, no la voy a aguantar aparte no estoy seguro. -Me vas a dejar así (y me muestra aquel tamaño duro y caliente), -Por lo menos chupámela hasta hacerme acabar. -Bueno, le dije, ya que no podía dejarlo así, estaba muy caliente.

Comencé a chupar aquel chipote negro, y duro por un buen rato hasta que acabó, y me dijo:

-Esto queda entre nos, somos amigos, está todo bien, lástima que me voy mañana sino tu virginidad la rompería yo. -No sé, es muy grande, aparte no estoy seguro. -Quizás, si algún día vuelvo, me lo das…

Nos despedimos y hasta el día de hoy nos mandamos mail y me pregunta si ya me animé. Obviamente que no, eso fue, lo más cerca que estuve de perder la virginidad…

Pero si algún morocho lee esta página, vive en Uruguay, y quiere desvirgarme, estoy en busca de mi morocho que me desvirgue, estoy decidido ya que desde ese día, la cabeza me va a mil y quiero que pase ya.

Besos a todos.

Autor: Ernie pepito

miércoles, 19 de noviembre de 2008

N. y su doblada

martes, 18 de noviembre de 2008

Perrito

lunes, 10 de noviembre de 2008

Camioneros

Dicen que los hombres heterosexuales no miran a los tipos por la calle y que jamás se les cruzaría por sus mentes, recurrir a sus armas de seducción para tener algo con otro hombre.

Bueno, si tomas como un desafío encararte a un flaco, basta que lo encuentres excitado, como me pasó a mí.

A partir de hoy, empiezo a contarles como me fue en mi búsqueda por machos hambrientos de sexo.

Imagínate cuando tenés veintepico de años, y sos delgadito, blanquito, de cuerpo lampiño y la cola levantadita, se te hace más fácil que puedan picar el anzuelo. Me encontraba caminando por una zona donde hay muchos camioneros, había como cientos de ellos, ahí estaban descansando para luego partir para sus destinos al día siguiente.

Cuando empecé a caminar meneando mi culito, muchos de ellos me silbaron, y me decían cosas como, que cuerpito mamita, si no quería tocar algo bien durito…cosas así. Si tenés el autoestima bajo, probalo…te dicen cada cosa, se ve que muchos viajes producen mucha calentura.

Ya eran las 22 hrs., muchos de ellos, se habían ido a dormir, era un día martes a la noche, mucho movimiento camionero, mucha pija, mucho olor a macho, que se coge minas como quiere, quieren que una mina les chupe la pija bien chupada, y les diga que la tienen grande. Bueno la cosa que a mi la verga de un tipo me encanta. Muero por una pija. Y me juego al todo.

Había un camionero, rubio, de ojos marrones, delgado, pose atlética, buenos músculos en los brazos, estaba sentado en un camión acoplado, enorme…

Yo me dije si este tiene la pija como el acoplado, ¡se le chupo a full! Y cuando paso por ahí, moviendo mucho mis caderas, me acerco hasta donde estaba mi objetivo, me paro y me quedo mirándolo, él me dice, nena, me quedé sin cigarrillos. Le dije que yo no fumaba, que prefería ponerme otras cosas en la boca. Y lamiendo mis labios lo miré desafiante.

Me encantó cuando me miró a los ojos, se bajó el pantalón, pisa el suelo y me agarra la cabeza, me hace abrir la boca y mete dentro de su pija. En forma muy brusca.

Como me dominaba, no me sacaba la mano de detrás de la nuca. Era como que él planeaba el movimiento que más le gustara, para satisfacerlo, yo era solo una boca que le estaba dando placer a este rubiazo de ojos claros.

Cuando empecé a notar que no me sacaba la pija de la boca, intento zafarme para descansar, pero este, me tapa la nariz y me dice, las putitas como vos, solo necesitan de un macho que las guíe, para ser más putas de lo que son.

Y así, me la metió hasta el fondo de la garganta, y me estaba cogiendo la boca, con mucha fuerza. Que hijo de puta, lo bien que manejaba la verga el desgraciado.

Me empezó a agarrar del pelo y me lo tiraba para atrás, haciéndome sentir una verdadera puta, de los mas bajo en mercado….y eso me encantaba. La cosa, es que no se le bajaba nunca, yo estaba emputecido con esa poronga, gruesa, mucha energía tenía, no creo que hubiere tenido mas de 30 años, pero me usaba a su antojo.

Esa sensación de que te pegan con la pija en la boca, y a vos te gusta más todavía, te pegan en la cara, en los ojos, en los labios, y vos te sentís más sediento de esa poronga.

La pija del machito era blanca, larga, con pelos, 19 centímetros, bien gordita. No tenía circuncisión. Una cabeza roja, parecía un helado. Ese helado hubiera querido comer todos los días. De repente me dice, hoy conozco una putita que se va a deleitar con una lechita recién ordeñada, la vengo preparando desde Córdoba, y toda es para vos, ya que mi esposa, no quiso coger conmigo esta semana.

Puta abrí la boca, que te voy a dar tu desayuno, decía que su esposa jamás le había chupado la pija, pero sabía que las putas lo hacen bien…es más se tragan la leche, mostrando a sus machos como les cae por la garganta…

Y así lo hice. Me tiró 10 chorros cubiertos de leche, espesa, color blanco,… y me tiraba del pelo para que abriera la boca bien grande… puta tómatela toda…quiero ver como haces gárgaras con mi lechita.

Le mostré como me encantaba eso, y lo bien que me hacía, que me dijera eso. Mi culito estaba con ganas de que eso le destroce el culo…

Pero saben que fuimos interrumpidos por dos chicos de la aduana, que habían escuchado un ruido.

Cuando empezaron a alumbrar hacia nosotros Me vieron con la cara llena de semen y la boca abierta. Él con la bragueta abierta y el calzoncillo bajo.

Y me dicen parece ser, que estamos de suerte, la puta estaba escondiéndose de nosotros, pero la encontramos, uno le dice al otro, yo te dije que esta era tan puta como las demás. O mejor aún, lo es más. Y así dicen, acá tenés dos grandes, que están guardadas de las 6 de la mañana, queremos que nos des tu mejor mamada, y luego de eso, te vamos a enfiestar entre los tres.

No solo eso, nos vas a saludar cada vez que aparezcas por acá, nos besas la pija antes que lo hagan con cualquier otro. Por cierto no te olvides, que antes de cogerte, nos tenés que dar algún incentivo. Que se yo puchos, una cervecita… Estos que me dicen así, los quiero ver, con la calentura que tienen a partir de las 3 de la mañana. Y así, ese día no me faltó desayuno, ni tampoco ropa para lavar, y sacar grandes manchas blancas.

Gracias que se inventó el lavarropas, porque cuando más puta sos, más te ensucias, porque la suciedad se aprende (y yo aprendí con ella).

Autor: Christian

jueves, 6 de noviembre de 2008

Fotos de anoche

Si ya se q hace mucho q no posteo nada... ando cogiendo mucho realmente... no se como no me duele la cola ni como el estomago no me dice basta de danonino!!!!! pero bueno... sepan disculpar y... si quieren... anotense en la lista asi me hago un tiempito para darles el placer q nunca nadie les dio ;)

Mientras... les dejo estos recuerditos de anoche nomas :) Y a "vos", al dueño de este riquisimo pedazo de carne, te digo... que buenos momentos venimos pasando ultimamente ¿no? :D


A ver si descubren en cual estoy saboreando unos riquisimos huevos y cual es la foto del momento cuando me la metio toda toda en la boca hasta la garganta!!!

































miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un amiguito muy lindo...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Niko el riko

miércoles, 29 de octubre de 2008

Chileno exhibicionista

martes, 28 de octubre de 2008

Antes de la ducha...

lunes, 27 de octubre de 2008

Surtidor lechero

domingo, 26 de octubre de 2008

Terrible pedazote!

sábado, 25 de octubre de 2008

Pajita de parado

jueves, 23 de octubre de 2008

Ernesto, el electricista

Una vida de joven normal y virgen llevaba hasta el momento. Un día se rompe la heladera, y mi viejo llama a un electricista. Para colmo el bien joven. Aquel día que fue a arreglar el aparato mis padres salieron para visitar unos amigos y me encargaron que lo vigile.

El Pancho llega a la casa, pregunta por la familia y yo ya de entrada le miro a los ojos y luego bajo observándoles las piernas, diciéndole que aquí era la casa. Vestido con una musculosa verde y pantalones cortos, morocho, bien formado y marcado, de 22 años. Lo hago pasar y empieza a ver la heladera y me dice algunas tonteras. Mientras se fijaba yo le miraba las piernas, bien marcadas y con poco vello, que me excitaba más.

A la larga él comenzó a darse cuenta que lo miraba, y me hablaba y preguntaba cosas de la vida, si tenía novia, como me iba en los estudios, hasta que llegó a preguntarme si tuve relaciones con alguien, y claro en ese momento le dije que no, que era virgen, y él me sonrió. Al rato se pone a descansar y le di algo de beber por que tenía sed, en eso, recuerdo que había un lamparilla rota y también algunos alambres sueltos en la pieza del sótano, y le pedí si se podía fijar.

Fuimos allí y me subí a una silla y me estiré para tocar la lámpara y mostrarle porque no podía sacarla, en eso, como la remera era corta, se me vio todo el abdomen y me di cuenta que él se fijaba en mí. Luego subió él, vio que estaba roto el cable y le dije que buscara en unas cajas de ahí, que encontraría repuestos. Me fui a prender el aire acondicionado y cuando regreso veo que abrió una caja equivocada. Jaja, mi hermano mayor, que estaba estudiando en Córdoba, había escondido revistas pornos gay allí. Veo que las estaba viendo y le pido disculpa, él dijo que no me preocupe. Yo le veía medio excitado y transpirando un poco, que más me excitaba a mí verlo así.

Me siento, como decir medio acostado, en un sillón que había, a leer una revista de autos tranquilo y ya fresquito por el aire acondicionado. De repente me doy cuenta que se sentó al lado de mis pies y empezó a conversarme, seguimos la charla y lo noté que me miraba las piernas, en aquel entonces estaba con remera y short. De reojo también yo le miraba los pechos, que los tenía bien marcados.

Cuando volvimos a tocar el tema de su pareja me contó que le había dejado hace unas semanas. Miro el techo y estiro los brazos y siento que me tocó las piernas, yo lo miraba, en cierta medida yo busqué ese momento.

Además me veía el paquete, ¡La tenía ree parada, siii! Me senté a su lado y le empecé a tocar el cuerpo y le saqué la remera; él me tocaba las piernas hasta llegar a mi pija, me sacó el short y el slip y me agarró fuerte el pene y me masturbaba, luego me sacó la remera y yo lo desvestí, tomé su enorme verga y le di un beso, se la llené de saliva…

Él me abrió de piernas y sin dudar me la enterró lentamente, tenía forma de banana, y eso me producía más dolor, yo seguía gimiendo, y en un momento que todo parecía estar tranquilo, hizo fuerza y penetró todo lo que faltaba, di un grito despacio como de dolor y placer a la vez. Empezó a sacarla e introducirla despacio, pero luego aceleró y llegó a un estado uniforme. Estaba totalmente excitado. Él me besaba y me tocaba la verga que la tenía re dura.

Al rato me puso en otra pose, de 4, que es una de las que más me gustan ahora, y de a poco me la metía hasta el fondo, y sentía como me entraba y salía, así por tiempo largo. Él me pajeaba y también me agarraba de la cintura. Jamás había pensado, que tan bueno era el sexo entre varones. Yo me había entregado por completo a Ernesto, y él se sacaba las ganas conmigo, porque ya no tenía pareja. Me decía que ya le venía el espasmo, y me preguntó que si quería que acabara dentro de mí o fuera, quería probar, y le dije que terminara adentro. ¡Aaay papá!

Sentí luego algo calentito, era toda su leche dentro de mi cola, y él la sacó, se me acercó a la cara y yo la empecé a mamar de nuevo, sentía el aroma a semen, ¡mm que rico! Hasta dejarlo bien limpito. Yo seguía bien excitado y él me tiró al sillón boca arriba y me pajeaba hasta que terminé en su pecho con toda mi leche blanca.

Lo invité a que nos bañáramos para sacarnos la transpiración, y después terminó por fin, de arreglar la heladera, jaja. Así terminé de ser virgen de cola, y actualmente nos vemos de vez en cuando con Ernesto para juntarnos y sentir su hermosa pija dentro de mí.

Autor: Felipe

miércoles, 22 de octubre de 2008

Jugando con c.

martes, 21 de octubre de 2008

Rubia tetona



lunes, 20 de octubre de 2008

Pajita en el sillon

domingo, 19 de octubre de 2008

Culos virgenes

sábado, 18 de octubre de 2008

Jovatona





viernes, 17 de octubre de 2008

Chico hot de cordoba!

jueves, 16 de octubre de 2008

Los primos se divierten

Como cualquier día del año, la cercanía a la Pampa desataba un frío incesante en los pobladores de la comarca gaucha. Al otro extremo de la costa sur, que colinda con el mar abierto de la América sureña, el ambiente helado era más intenso. Numerosas oleadas de calor comenzaron a ventilarse. Sin embargo, la llegada del otoño precipitó a tierra la posibilidad de poseer una cálida temporada.

Buenos Aires era el lugar de encuentro de nuestros personajes. Ataviados con ropajes gruesos en lana y gabardina, Dany y Marcelo, dos primos enteramente gays, pero con temor a que el resto de sus familiares lo supiera, mantenían en secreto su amorío. Cualquier fecha propicia para su encuentro terminaba con un revolcón de cama.

Las afanosas citas hacían que sus corazones latieran hasta más no poder, pues, era un desafío el hecho de que encontrasen juntos a los primos del alma, que tanto se querían, que demostraban ser los machos de la casa, pero que bajo las frazadas, eran dos seres dispuestos a tener sexo hasta el cese de sus fantasías.

Los años transcurrían y el inclemente fresco templado cobijaba los pueblos cercanos a la costa con más intensidad cada vez, y lo mismo ocurría con Dany, su ocurrencia de querer mostrar sus habilidades hacia su pareja, que por cierto se trataba de su primo Marcelo, lo condujeron a experimentar nuevas rutinas, nuevas posiciones, nuevos encuentros.

Marcelo era unido con Dany, pibes, jugaban juntos, dormían juntos, se amaban. Aunque el sentimiento se acrecentaba en ellos, quería a alguien más, por ello hubo la necesidad de aderezar su relación. Entre pasillos de la Universidad corría la voz acerca de un chico de provincia. Se trataba de Alejandro, un apuesto chaval de menor edad que Marcelo y Dany, nuevo en aquel apartado lugar del hemisferio sur, del cual también se rumoraba que tenía tendencias homosexuales.

Al conocer la novedad, los primos decidieron hacer una jugada tentadora. Quizá éste sería el encuentro, el componente que hacía falta, para que la relación de los primos gays resurgiera, y así fue. Cuando hubo la oportunidad, el trío tropezó sin querer en la venta de comida del campus universitario. Hubo un intenso cruce entre las miradas de los primos y el ahora desconocido, Alejandro.
Se extendieron las manos para ayudarse a levantar.

- Mucho gusto, me llamo Alejandro. - Ahh, pibe, soy Dany, y él Marcelo. - Ahh, un placer. - ¿Qué? ¿Sos nuevo por acá? - Sí, vengo de provincia, y casi no conozco a nadie.

Las palabras parecían ser las más indicadas para los oídos tanto de Dany como de Marcelo. Al conocer la inocencia de su presa, decidieron invitarle unas cervezas. Inicialmente no le agradó la idea, pero luego de convencerlo con una tertulia muy fluida, Alejandro aceptó ir a su aposento. El pueblo casi solitario, que sólo contaba con una población inferior a los mil habitantes, se nubló temprano.

La templada noche se vestía de gala para lo que se venía. Y es que pasada una semana de la propuesta hecha al joven provinciano, tocó el día de beber hasta el amanecer y perpetrar los ávidos intereses carnales, que en el trasfondo de la situación, lo que buscaban era que ambos embistiesen al pibe de 19 años con sus mástiles erectos.

Tanto Dany como Marcelo, cuidaban la casa de su tía Hortensia. Todo se encaminaba a actuar sin mordaza, mucho menos inhibiciones. Perfumados y con el refrigerador atiborrado de cervezas, y las cajetillas provistas de cigarrillos para dos días, esperaron a su invitado. En quince minutos llegó, saludó, y tomaron la primera ronda de bebidas espirituosas.

El estado de ebriedad los condujo directo a la cama del cuarto principal. Una vez allí se desnudaron y empezaron a mamarse las pollas unos con otros. Un momento intensamente no apto para cardíacos.

Ahora la posición mostraba a ambos primos sometiendo a Alejandro: uno chupaba su pene y el otro pasaba la salivosa lengua por su virgen ano, que estaba bien rasurado y con olor a crema perfumada.

La escena parecía sacada de una película porno, pero no era así. La sensación que sentían era de deseo, de una corrida prolongada. Desesperados los jóvenes se besaron con lujuria por todos sus cuerpos, desde los dedos de los pies, pasando por las piernas y terminando con pechos, labios y cuello. La mamada de culo era con la que más corcoveaban. Hasta que llegó el momento de ensartar por el recto a Alejandro.

Dany fue el primero en introducir su verga de 24 centímetros. Momentos de dolor afligieron al virgen provinciano por minutos, pero con el vaivén de su pene dentro de su culo, el fruto del dolor se convertía en delicia para su esfínter anal.

Se estremecía de gusto, así que en poco tiempo Marcelo también con su pene más disimulado, penetró al mozo una y otra vez hasta acabarle en semen sus adentros. Por otro lado Alejandro introducía hasta la garganta la verga de Dany.

Desesperado, Alejandro retiró el líquido blancuzco que ahora inundaba su recto, e hizo la cola a Dany, quien no vaciló en clavarlo y romperle de un solo tirón. Sangró levemente, aún así siguió con el divino movimiento que lo embargaba de placer. Tardó veinte minutos en venirse en el culo de Alejandro.

Quedaron extenuados de tanto sexo, aunque faltaba algo, al ver que ninguno de nuestros audaces primos pajeó a Alejandro, éste los hizo voltear, ellos no tuvieron otra alternativa que poner sus colas para que fuesen penetrados. Primero montó a Marcelo por tener más pomposas sus nalgas.

Eran duras, sin vellos, y un ano compacto. Mientras lo hacía, los primos gays se besaban apasionadamente, al punto de que uno de ellos olvidó que lo ensartaban.

Luego metió su mástil en el enorme culo de Dany, que pese a no tener unas culatas portentosas, ofrecía más elasticidad en cada embestida, con todo y lo flaco que era, se amoldaba mejor a la posición de Alejandro como ademán de seguridad y entrega. Hasta el momento en que acabó en las bocas de nuestros personajes.

Fueron dos largas, pero satisfactorias horas que los primos gay emplearon para pervertir al nuevo integrante de la relación, o por lo menos a quien se convertiría en su amante secreto en lo sucesivo.

Durmieron hasta despuntar el alba, luego en la mañana el trío se bañó junto, tuvieron su segunda y más entregada relación sexual en la ducha, y al terminar, se vistieron con sus atuendos contra el frío.

Su despedida fue, si se quiere, la más envidiable, todos con sus huevos parados y con un estirón de lengua propio de los recién casados en la iglesia. ¡Qué delicia!

Por supuesto, los primos lo volvieron a citar. Esa misma noche… ¿Te gustaría acompañarlos?

Autor: El Nene

viernes, 10 de octubre de 2008

Ensartado en penumbras

Esta historia es 100% real y ocurrió en Argentina un sábado a la tarde, aburrido, metido en el chat. Me llega un privado de un tal Daniel que me dice: ” ¿Te va una historia con un hombre?” sorprendido pensé, me lo mandó un amigo a este jajaja, porque yo he tenido muchas fantasías bisexuales.

Haciéndome el boludo pero liberado, le sigo la corriente y el pibe (28 o 29 años) me cuenta sus temores, dudas, miedos, iguales a los míos, virgen también igual que yo, me dice las estadísticas que el lleva más o menos del chat y que por lo menos el 70% de los hombres con los que ha conversado, ha tenido, quiere, quisiera, o piensa tener alguna historia homosexual (o bisexual que tranquiliza más las conciencias) el pibe es soltero y está de novio con una minita, normalito, me manda su foto (nada del otro mundo )y desesperadamente quiere conocerme(se nota que estaba muy caliente, solo y bastante decidido y lanzado) me apura más y me dice venite vivo solo.-

¡Como se me para ahora de acordarme se me paró en ese momento! el pibe estaba a dos o tres cuadras de donde estaba yo (él no lo sabía ) pero le dije que no podía en ese momento, estaba cagado en las patas (muy asustado) pero con muchas ganitas de probar, lo que había fantaseado tantas veces, y no me animaba a reconocerlo ni ante mi conciencia le di largas al asunto y me mandó otra foto suya y miró la mía y el pibe se embaló, se entusiasmó más me dio su celular, cuando me iba a mi casa esa noche lo llamé desde una cabina telefónica, me dio el numero de teléfono fijo y me pidió que lo llamara por ese para hablar más tranquilos, la charla estuvo llena de sutilezas, indirectas y ganas contenidas de los dos risas nerviosas, urgencias y él casi me rogaba que lo fuera a ver, aunque sean cinco minutos.

Él estaba recaliente y yo también pero le hice entender que mejor y para nuestra primera vez era tener tiempo suficiente y entonces quedamos de acuerdo para el lunes a la mañana, en su casa a eso de las 9.00 am.

Esa noche no dormí de los nervios, me desperté, me levanté y empecé a prepararme, me duché como todos los días pero también me lavé bien el culo y con la ducha portátil, sacando la flor. Me hice al menos tres enemas hasta que salía el agua limpia para evitar sorpresas desagradables, desayuné livianito, un cortado y dos tostaditas y salí caminando hacia su casa.

Esa noche hubo una tormenta terrible en la ciudad y la energía eléctrica estaba cortada en varios lugares, el asunto es que, en menos de 15 minutos llegué a la puerta de su casa, y él justo venía por el pasillo a abrirme la puerta, vive en un 4* piso y el ascensor no andaba, nos saludamos y me pide disculpas por la falta de corriente (como si fuera culpa de él cuantas culpas al pedo no?) subimos los cuatro pisos, él adelante, yo lo miraba de atrás y hablábamos pelotudeces intrascendentes como del tiempo y esas boludeces, entramos a su dpto., un 3 ambientes con dependencias, lindo lugar… me llamaron la atención un par de velas artesanales encendidas en el living al lado de dos pocillos vacíos que nos esperaban en la mesa.

El dpto en penumbras…solo con la luz natural de las persianas entreabiertas y la luz de un día nublado en un dpto interno (muy poca luz) pasamos por la cocina me mostró el baño de servicio un dormitorio y con mirada cómplice me dice, vení te muestro ” el dormitorio” entramos, nos miramos nos paramos al pie de la cama matrimonial, y solo nos acariciamos la cintura muy tímidamente con deseos ambos pero también sin ninguna experiencia en acariciar a un hombre al menos yo, entonces metí mi mano por debajo de su buzo muy suavemente y le dije mirándole a los ojos …. “anda a apagar la pava” (que había puesto sobre el fuego para hacer café) ” a buen entendedor”

Me obedeció y en un segundo lo tenía delante mío acariciándome el pecho y pegándose contra mi, me desprendió la camisa y se lanzó sobre mi pezón derecho, yo bajé mis manos hacia su bragueta, lo acaricié por fuera, bajé su cierre con la izquierda y metí mi mano derecha entre sus piernas, me encontré una verga que mentalmente medí como chica o normal, caliente y durísima, pero muy suave, la acaricié, su piel se deslizaba muy fácilmente, él seguía pegado a mis pezones, me daba una sensación rara, nunca antes sentida de esa manera me los chupaba con fuerza, me gustó y sus manos ya exploraban mi entre pierna, él es al menos 15cm más bajo que yo, en mi mente pasaban mil imágenes y promesas de placeres que nunca antes yo había sentido, como acariciar una verga que no fuera la mía (me alivió muchísimo sentir el tamaño normal de su pija y me alegraba y traía recuerdos lindos(de mi juventud) lo dura y pegada contra su abdomen una erección durísima tenía el pibe)

Toqué con mis dedos la cabeza del glande y resbalaron las yemas con su líquido preseminal no aguanté más y le dije, desnudémonos que te la quiero chupar, me desnudé solo, él hizo lo propio, dándome la espalda, la ropa al suelo y me senté en el borde de la cama, él se acercó despacito, lo agarré con una mano del culo y lo acerqué más a mi cara, con la otra mano agarré su verga y la dirigí hacia abajo porque la tenía paradísima, miré la cabeza, brillaba, le pasé la lengua y casi al mismo tiempo sentí el olor tan familiar a pija … me la empecé a tragar despacio pero toda, me la tragué hasta la garganta todaaaaaaaaa sin una sola arcada… mis labios tocaban el vello púbico y el labio inferior las bolas y el pibe solo atinaba a quejarse de puro placer, aghhhhhhhh, me tomaba la cabeza de la nuca y me la tiraba suavemente hacia él.

Yo pasé una mano por detrás agarrándolo de un cachete y con la otra le levanté la pierna derecha, le apoyé el muslo en mi hombro izquierdo y la punta de ese pie apenas rozando en la cama, así quedó solamente apoyado con el pie izquierdo en el suelo, su pija en mi boca, el muslo derecho en mi hombro izquierdo y yo acariciándole el ojete con mi mano izquierda, el pibe se estaba volviendo loco, me dio miedo que me acabara en la boca y sin darme cuenta en que momento, se separó, tal vez él sentía también que se venía en mi boca, entonces él me dijo, quiero que te acuestes boca abajo, me dije, uyyy, ¿ahora me coge?

No, nada de eso, quería chuparme el culo, me tiré en la cama boca abajo él detrás de mí, me abrió los cantos y metió su cara en mi culo, su lengua empezó a juguetear con mi esfínter, lo lamía succionaba y punteaba tratando de penetrarme con la lengua y sus manos con mis bolas y mi verga. Que placerrrrr esa lengua me volvía loco, el pibe chupa el culo como un maestro, y la verga ni te cuento, ninguna mujer me chupó de esa manera jamás, me volvía loco de placer, yo estaba en posición absolutamente pasiva solo podía disfrutarlo pero también quería chuparlo yo, cuando quise acordar me estaba envaselinando el culo con vaselina líquida (no es lo mejor) se lubricó la punta de la verga y me empezó a penetrar así boca abajo, yo levanté el culo para ayudarlo, pero cuando me entró la cabeza … papito que dolor… se lo dije y él se quedó quieto, no empujaba, tampoco se salía.

Sentía latir su verga dentro mío y caliente, luego y despacio al ratito volvía a la carga, me dolía muchísimo, le pedí darme vuelta, pensando que seria menos doloroso y que me la pusiera como pollo al horno o patitas al hombro, me di vuelta y mientras él me acariciaba las bolas, me la fue enterrando de nuevo y en un momento cuando tendría casi más de la mitad adentro se inclinó, yo pensé que me daría un beso en la boca, se detuvo a mitad de camino, y empezó a mamar mi pija que placerrrrrrrrrr, ensartado y mamado.

En los vaivenes se me salía su verga y hacía plop, sonido que es familiar y cualquiera hemos escuchado penetrando a una mujer (es raro que mi culo haga ese ruido), instantáneamente me la volvía a ensartar, el dolor no se me iba (y no me dejaba disfrutar lo que estoy seguro se debe sentir sin dolor) pero la calentura era mucha, que lindo era sentir su verga en la puerta de mi ojete tratando de entrar, sentirla hirviendo durísima, y encima mamándome. Me pidió que me diera vuelta y me pusiera a lo perrito que así le gustaba más, me di vuelta, se puso un forro, me puso una toalla debajo de mí para que mi acabada no manchara las sábanas (supongo) y me dije, “el pibe quiere acabar, bueno le daremos el gusto”

Me golpeaba en mis cachetes como en las películas porno con su verga, y me la empezó a meter, y por momentos me cogía como un loco, me dolía muchísimo, me quejaba, le pedía que me la metiera más lento pero bien profundamente y se quedara quieto, me dolía y quemaba el culo, con el forro me dolía más aún, como si se hubiese resecado como si no tuviera más lubricación, de repente se salió y me pidió que yo lo cogiera a él, se puso de costado en la cama y a mi del dolor no se me paraba, me la empezó a chupar como un maestro, le dije, cuando la dejes bien dura te sentás arriba de mi pija, él decía, “que linda pija tenés, Ummmm interesante”

Me la miraba y la recorría con sus labios ensalivados de punta a punta y me chupaba los huevos metiéndoselos en su boca y se tragaba mi verga hasta casi la mitad, cuando logró que se me parara volvió a ponerse de costado y se lubricó el culo y se la mandé casi a la mitad, se quejaba que le dolía muchísimo, lo serruché un ratito, no pasé de meterle la mitad, me pedía por favor que no le acabara adentro, me acordé de mis dolores y perdí la erección, se me bajó la verga.

Entonces se tiró boca arriba en la cama y se empezó a pajear yo me paré sobre la cama arriba de él y también me la empecé a pajear, él me pedía que le acabara en el pecho, acá decía, no aguanté más y le acabé unos chorros increíbles, hacía bastante que no acababa así.

Nos lavamos, nos vestimos y casi sin decirnos nada bajamos los 4 pisos, nos despedimos (él tenía que ir al dentista) y como sigue te la cuento cuando pase algo más.

Autor: Osrule

martes, 7 de octubre de 2008

Morocha en el agua





lunes, 6 de octubre de 2008

Bomba y bomba

martes, 30 de septiembre de 2008

Cuatro chistes con escabio

Un tipo va a un bar con cara de deprimido, se sienta en la barra y pide 10 whiskies. El mozo le dice :
-¿Que paso? ¿Problemas ?
-Tengo un disgusto... Hoy descubri que mi hijo mayor es puto.
-Que mal ...

El chabon se los toma y se va borracho. Al día siguiente vuelve otra vez al mismo bar, peor todavía, y pide 15 whiskies. De nuevo el mozo le pregunta :
-¿Mas problemas?
-¡El mediano también es trolo!

Bueno, lo mismo, estan un rato charlando y el tipo se va borracho otra vez. Al dia siguiente el mismo hombre vuelve mas destrozado todavia porque su hijo menor tambien se la come, y lo mismo. Al cuarto dia llega directamente hecho mierda...

-Buenas. Deme 30 whiskies.
-Pero bueno, ¿que pasa?, ¿¿¿Es que a nadie en su familia le gustan las mujeres???
-Si. A mi esposa.

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Dos amigos estan al pedo en la casa de uno de ellos, hasta que uno se va y vuelve al comedor con una botella sin empezar de tequila, y la pone sobre la mesa. Entonces le pregunta al otro
-¿Nos la chupamos, loco?

Y el otro le responde "Si, dale. Pero la botella de tequila, para que es?¿Para darnos valor?"

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Iban dos gays caminando por la calle muy coquetamente, cuando un borracho que estaba tirado en el piso les grita:
-¡Trolos hijos de puta!

Ellos reaccionan alarmados, y se cuchichean:
-!Ay nena? Oiste como nos dijo este borracho?
- ¡Si, amorrrr! Corre y llama a la policia!

El que recibio esta orden sale corriendo, y el borracho que estaba escuchando todo grita:
-¡Chupenla, putos!

Al oir esto, la loca que se habia quedado parada le grita a la otra:
-¡Espera! ¡Volve! ¡Parece que el señor quiere llegar a un acuerdo!

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Bajan 2 marineros de un barco en un puerto en donde era dificil encontrar mujeres. Ellos estaban muy calientes, pero por mas que vagaron y vagaron por toda la ciudad no encontraron una puta mina para sacarse la calentura. Y como de tan calientes que estaban les daba lo mismo donde ponerla, en eso ven a un borracho muy borracho tirado en el suelo, asi que decidieron darle masa hasta sacarse toda la calentura.

Cuando terminaron les dio un poco de lastima y le dejaron al borracho $10. El mamado se desperto y cuando vio al lado de el la plata se fue derechito a un bar y le dijo al mozo:
-Dame del mejor whisky que tengas, tengo 10 pesos.

El borracho se tomo la medida y volvio a su lugar en el puerto y otra vez se quedo dormido, y dio la casualidad que a la mañana siguiente pasaron de nuevo los mismos 2 marineros y estaban todavia mas calientes que el dia anterior y decidieron de nuevo romperle el orto al borracho, pero despues sintieron mas culpa todavia asi que le dejaron al borracho $20. Cuando se desperto y vio los $20 de nuevo enfilo para el bar y le dijo al tipo:
-Tengo ahora mas plata asi que dame un whisky mejor que el de ayer

Se lo tomo, pago y se fue de nuevo a su lugar de descanso, otra vez se quedo dormido y de nuevo dio la casualidad que de nuevo pasaron por ahi los marineros mas calientes que nunca y otra vez se lo cogieron, pero tanta lastima les dio ver al borracho asi de roto que esta vez le dejaron $50.

Se desperto el mamado y cuando vio los $50 fue al bar y medio enojado le dijo al mozo:
-Esta vez tengo $50, dame el mejor de los whiskys que tengas pero... por favor... que no sea el de los ultimos dias porque ese me hace arder el orto...

Que linda poronga!!!!!

Este pendejo tiene una pija impresionante... ¿o no? Y encima... cuanta lechita!!!!!!!! Quiero algo asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

miércoles, 24 de septiembre de 2008

¡¡Que bombonazo!!

Creo que... hasta el mas macho se haria puto con un flaco como este al lado... ¿o no?


¡Cuidado con tus compañeros de trabajo!

Miren que linda historia... No es mia pero, como me gustaria ser yo el protagonista... Hay un par de compañeros de trabajo que... estan para el crimen ;)


Les cuento que soy Nehuel, tengo 32 años y esto que les voy a contar me paso a los 28.

Soy gay desde que tengo uso de razon y esto me paso con un compañero de trabajo que se llama Ivan, 34 años, casado y con 2 hijos...



Yo en la empresa trabajo hace 11 años y siempre me gusto mirarlo... (cuerpo marcado, fibroso y unas piernas alusinantes, ya que se dedica a hacer karate en sus tiempos libres).

En ese momento (año 2004) pude conseguir su numero de celular, ya que no me hablaba mucho con el, para poder mandarle mensajes de texto sin que supiera que era yo el que le enviaba mensajes... diciendole cosas como "sos muy lindo", "que hermoso bulto que tenes", "me encantaria tragarme toda tu pija" y cosas asi. Y el no sabia quien era yo (pero si que trabajabamos juntos) me seguia el juego.

Un dia palabra va y palabra viene consegui que nos encontremos en una esquina famosa de capital, sin saber el todavia que yo era un hombre.

A la hora que habiamos quedado, pase por su lado y le dije "Que haces por estos lados" y me contesto "Estoy esperando a una persona", asi que yo le dije "Bueno te dejo que me estan esperando".

A los 2 minutos me suena el celular y leo un mensaje que decia "Vos sos el de los mensajes?" Y le conteste que si. Entonces me dijo "Bueno entonces no des tantas vueltas y veni a disfrutar y tragarte esta pija que tanto queres conocer".

Yo estaba coloradisimo y no sabia como volver y mirarlo a la cara. Llegue a la esquina que estaba el y me dice "Subi al auto y vamos".

Me llevo directo al telo, pero en el trayecto me pide que le saque la pija del pantalon y se la acaricie... Era hermosa (22x5) y muy peluda. Yo no aguante mas y me la meti toda en la boca, y en eso me dice ¡¡que puto que sos, me encanta que seas asi de goloso!!

Como no aguanto mas paro en una esquina para que le siga mamando la pija... Estuve 20 minutos con toda esa pija en mi boca y esas pelotas enormes. Me dijo que estaba por acabar y poniendo sus manos en mi cabeza empezo a llenarme la boca. Yo me trague toda esa leche que no paraba de salir: era tan rica y dulzona que le pedia mas y mas...Fue la mejor mamada que hice en mi vida.La proxima les cuento lo que paso en el telo.... Autor: NEHUEL